jueves, 21 de octubre de 2010

Autoexpresión.

El principal objetivo de nuestro programa es favorecer durante los entrenamientos la autoexpresión, es decir las respuestas naturales y espontáneas del cuerpo, así como la creatividad en el alumnado.

Esto se consigue siguiendo una base de ejercicios basados en la fluidez y naturalidad, y buscando la implicación directa del alumno en ellos, potenciando la creatividad a la hora de buscar aplicaciones a dichos ejercicios. Conocer la mecánica corporal, como funciona nuestro cuerpo y cómo reacciona a determinados estímulos, la capacidad que tiene este para el movimiento, el trabajo de potenciación de atributos físicos como los reflejos, la elasticidad, la fuerza o la potencia, son herramientas básicas para ello.

Nuestro programa no representa una alternativa de “nuevos” movimientos, tan solo buscamos la raíz de estos que radica en la expresión corporal, de ahí que muchos de nuestros movimientos sean característicos de sistemas y artes marciales, siendo más que un recopilatorio una síntesis perfectamente estructurada y con la misma línea a seguir, no se sigue un patrón de trabajo en el que todos hacen lo mismo, sino una didáctica en la que el alumno hace suyo el movimiento.

La autoexpresión es la forma en la cual el alumno se encuentra con su cuerpo y descubre que de la misma manera que cada uno tiene una forma de hablar, también la tiene en la práctica marcial, de forma que aunque todos hablemos el mismo idioma cada cual lo expresa de su particular manera, en esta forma el programa trata de enseñarle el abecedario al alumno y él es el que debe construir las frases, de igual forma el programa no restringe el “vocabulario” del alumnado diciéndole como debe hablar, sino que intenta motivar en él, el conocimiento de otras palabras nuevas (que investigue por su cuenta, que entrene en diferentes estilos o sistemas, que conozca y en definitiva que emprenda su propio camino de descubrimiento).

El arte del movimiento no debe ser solo enfocado a la práctica marcial, la gimnasia, la danza, el deporte general o la mera actividad diaria son fuentes inagotables de conocimiento para esta materia en concreto, mientras más letras conozca el alumno más capaz será de desarrollar su propio vocabulario, de ahí que sea tan importante ver el programa no como un “sistema” sino como una forma de “enfocar” nuestro propio entrenamiento.

Durante el entrenamiento debemos ser capaces de discernir las tres fases de éste, cuando hablamos de autoexpresión marcial; de nuestra propia forma de expresar “no lo aprendido” sino lo descubierto (ya que el movimiento siempre estuvo ahí), las artes marciales mixtas que básicamente nos sirve como herramienta rápida para conocer grosso modo la herramientas de las que disponemos y la parte más explícita de defensa personal, donde los conceptos de combate y el sentido común son las bases fundamentales.

Para poder auto expresarnos libremente debemos ser capaces de “romper” con lo establecido y hacer uso de “todo” sin sentirnos atados a nada, de la misma forma que un escritor aprende a escribir; primero aprende el abecedario, luego el vocabulario, lee, investiga y en un determinado momento descubre que es capaz de crear sus propias historias, el alumno que se acerca al programa no debe buscar el camino fácil de ser un seguidor de una historia escrita por otros, sino de crear la suya propia.

miércoles, 13 de octubre de 2010

El enfoque, la visualización y el discernimiento creativo

Estos tres términos tienen una importancia especial en nuestro programa, cuando tratamos el tema de “entrenamiento” hay que procurar que el alumno desarrolle atributos más allá de los físicos, ya que dentro de la idea principal del programa no solo buscamos que las personas que nos llegan pueda desarrollar ciertas cualidades físicas relacionadas con las artes marciales, sino también, y quizás (el que esto escribe así lo piensa) de forma más importante, que desarrolle un autoconocimiento pleno sobre su persona y su capacidad intelectual.

Entra en ese momento en juego tres aspectos fundamentales;

El enfoque, que determinará grosso modo el desarrollo del alumno a nivel físico. Según la personalidad e inclinación que desarrolle hacia una forma u otra dentro de su crecimiento y aprendizaje personal dentro del programa, el deberá ir creando su forma de actuar, teniendo bien claro hacia donde se dirige. Un enfoque duro irá dirigido más a la forma de golpear y un enfoque suave al manejo de fuerzas y luxaciones por ejemplo, aunque esto no determinará que el alumno no aprenda a moverse en ambas direcciones, si le ayudará a descubrir que es lo que mejor s se le da y el aspecto más cómodo para su desarrollo técnico.

La visualización, es como llamamos a la capacidad imaginativa del alumno, que deberá desarrollar al máximo. Si alguien se pregunta para que sirve esta facultad, es sencillo de explicar, el programa no busca la creación de patrones en el alumnado, sino la autoexpresión de éste, una persona carente de imaginación está desaprovechando un aliado muy eficaz en su crecimiento tanto marcial como personal. En el entrenamiento en solitario es fundamental disponer de una capacidad imaginativa para perfeccionar tanto la técnica como la capacidad que tendremos a nivel psicológico de salir de ciertas situaciones. Aunque nuestro programa se basa sobre todo en ejercicios en pareja, el entrenamiento a nivel individual nunca debe dejarse de lado. El alumno debe ser capaz de crear “formas artísticas de movimiento marcial” donde aplicar lo aprendido, dejando de lado el aspecto de si este tipo de entrenamiento tiene una validez o no en la defensa personal, si nos gusta pensar que nuestro programa abarca algo más que formas más o menos artísticas vinculadas a la violencia., y adentrarnos en el aspecto deportivo y lúdico de este tipo de entrenamientos individuales. Entendemos que el arte lleva consigo una gran capacidad de autoexpresión.

El discernimiento creativo llega cuando el alumno va conociendo la mecánica corporal y las respuestas físicas a diferentes estímulos, los conceptos en esta parte del programa son la base donde se sustenta dicha capacidad en el alumnado, aquí se unen el enfoque, la visualización y sobre todo el conocimiento que va adquiriendo sobre su propio cuerpo, una vez conocida la teoría y la capacidad de movimiento, debe ser capaz de crear sus propias técnicas y de ir desarrollando su propia forma de expresión marcial.

Estos puntos no deben desarrollarse mucho más allá del primer mes de entrenamiento, porque son parte fundamental de la forma de entender lo que pretendemos con nuestro programa; que consiste en acompañar al alumno en ese descubrimiento de sí mismo como punto de partida hacia un aprendizaje tan abierto como sea posible.

domingo, 3 de octubre de 2010

Eficacia en combate 1º parte

Últimamente me pregunta mucha gente sobre la eficacia de ciertos estilos a la hora de aplicarlos a la defensa personal, por ese motivo he decidido escribir este artículo donde intentar dar a entender nuestro punto de vista sobre el tema tan debatido y lleno de polémica sobre la eficacia.

1º.- Entendemos eficacia cuando hablamos de salir sin daño o lo menos dañado posible de una situación de defensa personal (agresión, atraco, etc) utilizando para ello lo aprendido en nuestras clases de A.M.

2º.- La llamada eficacia en “combate” esta tan llena de matices, que para ser sinceros tendremos que valorarlos todos, es decir, no nos basta con ver que un estilo es más completo que otro (por ejemplo al estudiar las distancias) a la hora de enfocar este problema.

3º.- Ante una situación de riesgo, el estilo no corre peligro, el que arriesga su integridad física siempre es el individuo y ahí radica la base potencial cuando hablamos de efectividad de une estilo, las artes marciales no dejan de ser una serie de técnicas memorizadas que poner en práctica.

4º.- El punto más importante es que jamás podremos entrenar de forma realista, podemos golpear de forma realista en el gimnasio, entrenar al aire libre situaciones dadas de antemano, realizar combates o repetir mil veces una técnica hasta que forme parte de nuestro instinto, pero nunca podremos alcanzar el nivel de realidad físico y químico que supone una situación real, donde no sabemos nada sobre el agresor y factores como la subida de adrenalina, los nervios, el “quedarse en blanco”, el miedo y todos los factores que entran en juego en una situación real a nivel de respuesta química de nuestro cuerpo influyen de forma determinante sobre nuestra forma de actuar.

5º.- En una situación real nadie nos sigue la técnica, la respuesta siempre es indeterminada, es decir, el que tenemos enfrente puede no reaccionar de la forma que prevemos.

6º.- En la mayoría de las casos (no en todos, pero si en un alto porcentaje), se puede salir de una situación violenta sin necesidad de violencia, utilizando una herramienta últimamente muy dejada de lado en cualquier estilo, “el sentido común”.

Podría ampliar esta tabla de contenidos casi indefinidamente, porque como veis, cuando tratamos el tema de la eficacia, lo que menos llega a importar es el estilo en si (si ningún estilo tuviese cierta eficacia no habría tantos), de igual forma el tipo de agresor necesitaría un estudio muy detallado (una persona normal, un delincuente habitual, alguien entrenado, etc ), el medio donde sufrimos la agresión, nuestro estado anímico (imagínense después de una dura jornada de trabajo o de un problema emocional), si el agresor porta un arma, si son varios agresores…

Hablar de eficacia no es algo que se deba hacer por mero ejercicio de ego, tratar nuestro estilo como el mejor es una muestra de un total desconocimiento de la realidad o de la mera estadística matemática (siempre habrá alguien mejor).

Sin la persona, sin el individuo que practica, el estilo solo es una hipótesis mejor o peor formulada.

El hecho de tener un instructor que haya sido campeón del barrio jugando al futbolín no nos hará a nosotros buenos jugadores, tan solo nos enseñará las experiencias de otro, no nos clonará.

Como punto final a este artículo me gustaría terminar con un consejo que doy en clase; no te conviertas en esclavo de un estilo ni de un maestro, experimenta, entrena y disfruta de un mundo lleno de diversidad, la eficacia tendrás tiempo de comprobarla por ti mismo cuando llegue tu momento y si no llega, mucho mejor.