martes, 23 de agosto de 2016

Technical Failed / Técnica fallida.

En un enfrentamiento real o incluso deportivo el adversario nunca permanece quieto tras lanzar su primer golpe, no espera a que le hagamos una realización técnica impecable y rara vez nos golpea como esperamos o como nos han enseñado en las clases de artes marciales. 
Hay que entender que en sistemas de enseñanza masivos se tiende a esquematizar todo para hacer más fácil el aprendizaje en grupos o tienden a minimizar las respuestas del adversario o su conducta. No todo el mundo nos va a atacar lanzándonos un "atemi" un directo o un golpe circular abierto, por desgracia la forma de actuar de un adversario real es totalmente imprevisible dado nuestro desconocimiento sobre él. Inclusive puede que lo que parezca una agresión a priori pueda terminar siendo una simple amenaza verbal o un acercamiento sin ánimo de agresión física. 

En la defensa personal legítima, es decir, la que nos ampara por ley, no se reconoce la agresión desproporcionada; si golpeamos primero no es defensa sino agresión. Legalmente eso de que la mejor defensa es un buen ataque no es válido, como tampoco lo es la desproporción entre ataque y defensa. 

La defensa personal es un tema que resulta muy complejo cuando nos adentramos en profundidad en él, donde no solo se requiere cierta destreza física sino además mucha destreza mental y un estudio constante lo suficientemente alejado de prejuicios como para atrevernos a cuestionar e incluso desechar todo lo aprendido. 

Cuestionemos algo tan esencial como la enseñanza técnica esquematizada o el método tradicional (que no solo comparten las artes marciales tradicionales, sino el 95 % de cualquier sistema de defensa personal) donde la base de aprendizaje parte de un compañero que ataca y otro que realiza una técnica y esto es repetido multitud de veces hasta que ésta sea asimilada. Una vez dominada la serie de movimientos nos damos cuenta de que un mínimo cambio en la forma del atacante invalida totalmente la técnica que tanto esfuerzo nos ha conseguido dominar. Esto es así porque nuestra memoria muscular ha sido programada (con tantas repeticiones) para responder a un estímulo muy concreto y en el momento que este estímulo es cambiado esta debe de buscar entre lo aprendido poner en práctica un nuevo esquema. 


Si esto es así tan solo tomando en cuenta que el adversario pueda atacarnos con tres golpes de puño diferentes (atemi, directo o circular) imaginaos si a esto unimos que nuestro atacante es practicante de alguno de los centenares de métodos de lucha diferentes que existen, y contra los que realmente no hemos podido ni tenido tiempo de estudiar para saber cómo pueden atacarnos. Recordemos que en la vida real no ocurre como en las técnicas de youtube, el adversario no se queda esperando una realización técnica sino que sus respuestas son indeterminadas. 

En la comodidad y seguridad de nuestra gimnasio podemos aventurarnos a pulir multitud de técnicas y teorizar sobre nuestra capacidad de realizar de forma ejemplar nuestros pases de grado o de cinturón, pero la realidad por desgracia se nos muestra tan horrible como alejada de los entrenamientos, ya que ésta no entiende de saludos antes del combate, nada tiene que ver con golpear con guantes, en el mundo real varios atacantes atacaran a la vez, cuando estemos en el suelo nos pisaran la cabeza e inevitablemente una puñalada o un tiro acabará con nuestra vida. 

Es por ello necesario tener plena consciencia de la importancia de entrenar nuestra capacidad de improvisación y de beber de cuanto conocimiento nos ayude a salir indemnes o con el menor daño posible de una agresión. Ser conscientes de que en una pelea real no hay coreografía que funcione ni dobles que reciban el daño por nosotros y que todos somos extras prescindibles en cualquier momento. 

Se hace necesario un cambio de paradigma más allá de los nuevos sistemas, un cambio real en la mentalidad del profesorado más allá del deporte realista de moda donde no se puede atacar las genitales ni morder ni sacar los ojos, una innovación que no parte de la confrontación de egos sino de la sincera búsqueda de una metodología que realmente aumente las probabilidades de sobrevivir de los alumnos a situaciones donde mientras que el estilo o arte no corre riesgo alguno, el alumno puede perder su bien mas preciado.

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