lunes, 22 de noviembre de 2010

¿Qué entendemos como Concepto?

En nuestro programa la mayor importancia radica en el conocimiento y aplicación de los conceptos aplicados al combate. Según la R.A.E. la definición de concepto es “la idea que concibe o forma el entendimiento”, es decir, el concepto es la base teórica sobre la que se sustentan las técnicas a desarrollar, y por ende, el conocimiento de las respuestas físicas y la comprensión del movimiento en referencia a las distintas respuestas psicomotrices que se dan en el campo de la defensa personal.

Hacer hincapié en este aspecto de nuestra forma de entender tanto la defensa personal como las artes marciales es una apuesta por el desarrollo personal del alumno y por su crecimiento, no solo físico, sino intelectual. Entendemos que de nada sirve desarrollar uno sin lo otro, sin la comprensión científica del movimiento, éste queda relegado a un simple ejercicio de repetición que podrá ser olvidado con la falta de práctica, sin embargo cuando adquirimos el conocimiento del “¿por qué?”, ese conocimiento queda almacenado en nuestra memoria.

Todo sistema u arte parte de un concepto elaborado a partir de una necesidad concreta, es la idea base la que genera la parte práctica o técnica de cualquier sistema.

Los conceptos no son excluyentes, son ideas concretas para situaciones concretas, por lo que son totalmente compatibles, son las personas las que convierten los conceptos en dogmas aunque esto vaya en contra del sentido común.

Un ejemplo de esto lo encontramos en cualquier arte marcial que parte de la idea base de un individuo de realizar una serie de movimientos pensados exclusivamente para él mismo y su mecánica corporal, con el tiempo enseña “su” sistema y se convierte en el sistema de otros, que no llegan a comprender por qué si su sistema es el mejor hay tantos otros que proclaman lo mismo, de igual forma que en las religiones los sistemas nacen de las necesidades de ciertas personas, y como cada persona es diferente los conceptos que forman ciertos sistemas también lo son. Para encontrar nuestro propio sistema hay que partir de los conceptos, como en filosofía, se estudian otras ideas para luego construir la nuestra propia, que puede tener semejanza a las estudiadas o ser totalmente diferente, ya que pese a tener puntos en común de igual forma también poseemos diferencias notables. Tan solo de la acumulación, estudio, autoconocimiento, desprendimiento y libertad podemos conseguir crear una hipótesis propia y que en parte, y solo en parte, pueda ser extrapolable a otras personas.

Un concepto para ser considerado como tal debe partir del método científico, y tener una base fundamentada en el conocimiento de la mecánica corporal y la anatomía así como de las respuestas psicofísicas a determinados estímulos externos. Por lo tanto un concepto no es algo místico, sino tangible y demostrable tanto en su teoría como en su práctica.

El último estadio del concepto es la aplicación, todo concepto relacionado con la práctica de artes marciales o defensa personal debe ser aplicable a la realidad y por cualquier persona en las circunstancias que dicho concepto exponga.

Ejemplos; concepto de línea central, piramidal, palanca, bajada de guardia, finta, etc.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Defensa Personal Integral

Nuestro programa de defensa personal integral tiene en cuenta diversos factores de estudio relacionados entre sí, siendo igual de importantes todos ellos.

En un conflicto real donde está en juego nuestra integridad física, la de nuestros bienes o la de otra persona existen diversos “niveles” siendo el físico el último de ellos. Desde la visualización de un posible conflicto o situación violenta, pasando por el contacto verbal y el estudio de las expresiones corporales que avisan de una situación inminente de agresión, a la negociación o a la estrategia mental para salir de dicha situación hasta el conflicto físico propiamente dicho.

En la mayoría de los casos prácticos la situación puede ser solventada con cierto sentido común o conociendo las posibles salidas para eludir un conflicto, teniendo en cuenta que tratamos la defensa personal justo por lo que es, “defensa”, es decir, salir de una situación violenta sin daños físicos y a ser posible sin daños morales.

Cuando el conflicto es físico existen dos tipos de niveles a los que denominamos “combate abierto” y “combate cerrado”.

El combate cerrado es la denominación que damos a situaciones “cerradas” de defensa personal, esto es, aquellas situaciones en las que el agresor ha utilizado la fuerza física como intimidación, por ejemplo nos agarra, sujeta, etc.



Denominamos combate abierto a las situaciones en las que, existiendo una distancia entre el agresor y el defensor, la agresión física es inminente, pudiendo adoptar medidas de “guardia” ante dicha agresión o incluso salir corriendo.


La defensa personal y la diversidad.

Cuando hablamos de defensa personal y diversidad hemos de tener en cuenta factores tales como el sexo, la edad, etc. Una técnica puede funcionar muy bien en un determinado grupo pero fallar en otro, por lo que no se trata de modificaciones sino de diferentes enfoques y técnicas elaborado tras estudiar lo que funciona en cada grupo.

En el caso de la mujer, la cual tiene un abanico de posibles agresiones más amplio que el hombre (acoso sexual por ejemplo) el tema de la defensa personal debe ser totalmente enfocado a ella, no es válido en este caso enseñarle las mismas estrategias a seguir que en el caso masculino modificándolas, sino partir desde cero enfocando el entrenamiento en sus propias particularidades como género, no adaptando “un estilo” sino “creándolo”. Un problema existente en la defensa personal femenina que aun se enseña hoy día es intentar enseñar este o el otro estilo “modificado para” mujeres, no teniendo en cuenta los factores propios de cada una.


La defensa personal nuca debe ser enfocada como una “disciplina” sino como una estrategia abierta a evolución, cambio y crecimiento, las agresiones no entienden de tradición ni existe técnicas milenarias de agresores, los tipos de agresiones, intimidaciones y diversos peligros para nuestra integridad cambian constantemente, de igual forma la manera de enfocar la defensa personal debe evolucionar y adaptarse tanto al tiempo en el que se vive como al entorno.

Especial referencia toma esta idea o concepto en determinados grupos que puedan estar sujetos a otros tipos de agresiones, caso de acoso escolar o laboral, donde se debe tener en cuenta que la defensa personal debe ser casi en su totalidad enfocada a la mente, fortaleciendo el nivel emocional del sujeto y otorgándole la suficiente capacidad mental y seguridad en sí mismo para solventar dichas agresiones o denunciarlas.

Por ello cualquier actividad relacionada con esta práctica debe ser algo más que un compendio de técnicas más menos o elaboradas y centrarse en el sujeto tanto como en los diferentes tipos de posibles agresiones físicas, verbales o emocionales.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Enfoque

Entender correctamente el enfoque de nuestro programa de entrenamiento es desvincularse por completo de la idea preconcebida que se tiene de las artes marciales; como sistema estricto bajo una serie de dogmas y leyes. Aunque si es cierto que la base fundamental de nuestro programa de entrenamiento bebe directamente de la adaptabilidad de ejercicios de Jeet Kune Do – Kali – Wing Chun, solo es en apariencia, en la segunda clase ya se toma conciencia de que el entrenamiento que seguimos no parte de ningún “sistema” sino que tiene vida propia y que por ende no es “otro” sistema ecléctico, llegando a la conclusión de que más que una forma de entrenar artes marciales es una forma de descubrir nuestro potencial en ellas.
De la misma forma, intentamos ver el movimiento como algo inherente a nuestra condición humana, no creemos que haya una forma japonesa o china de moverse, entendemos que el movimiento es universal, no importa de dónde provenga uno u otro movimiento, todos poseen la misma base mecánica, el cuerpo humano y la capacidad de éste de expresarse.
Nuestro enfoque trata más de disfrutar del conocimiento que de infravalorarlo según ideas preconcebidas, por ello diferenciamos claramente nuestras tres perspectivas de entrenamiento que aunque estén delimitadas por el fin, forman parte del mismo concepto, ser uno mismo a través del movimiento marcial.
No existe conflicto cuando el alumno comprende que las artes marciales poseen un abanico de facetas muy amplio y son ellos los que deben aprender a diferenciar dichas facetas, no sacrificamos la belleza del movimiento por la eficacia de éste, ni sacrificamos la eficacia por la belleza, cada movimiento tiene su momento, su sitio, y sobre todo su sentido. De la misma forma que las herramientas, aprender la función de estas es esencial durante los entrenamientos. Belleza, deporte, diversión y eficacia no deben ser exclusivas en ningún momento, enfocar toda nuestra atención en una faceta y olvidarnos de las otras es perder la perspectiva de lo que son las artes marciales, y en consecuencia, de lo que significa autoexpresarse o ser uno mismo. Nadie está enfadado siempre o extasiado a no ser que sufra de algún tipo de trastorno. La vida está llena de situaciones diferentes, el carácter de una persona es variable, de la misma forma el movimiento forma parte de nosotros y nos identifica, no nos limitamos, evolucionamos.
La belleza, la eficacia, la diversión, el deporte, son palabras que limitan, cuando las palabras dejan de ser palabras y se transforman en conceptos dejan de tener límites y se transforman en herramientas útiles para construir sin límite alguno.

jueves, 21 de octubre de 2010

Autoexpresión.

El principal objetivo de nuestro programa es favorecer durante los entrenamientos la autoexpresión, es decir las respuestas naturales y espontáneas del cuerpo, así como la creatividad en el alumnado.

Esto se consigue siguiendo una base de ejercicios basados en la fluidez y naturalidad, y buscando la implicación directa del alumno en ellos, potenciando la creatividad a la hora de buscar aplicaciones a dichos ejercicios. Conocer la mecánica corporal, como funciona nuestro cuerpo y cómo reacciona a determinados estímulos, la capacidad que tiene este para el movimiento, el trabajo de potenciación de atributos físicos como los reflejos, la elasticidad, la fuerza o la potencia, son herramientas básicas para ello.

Nuestro programa no representa una alternativa de “nuevos” movimientos, tan solo buscamos la raíz de estos que radica en la expresión corporal, de ahí que muchos de nuestros movimientos sean característicos de sistemas y artes marciales, siendo más que un recopilatorio una síntesis perfectamente estructurada y con la misma línea a seguir, no se sigue un patrón de trabajo en el que todos hacen lo mismo, sino una didáctica en la que el alumno hace suyo el movimiento.

La autoexpresión es la forma en la cual el alumno se encuentra con su cuerpo y descubre que de la misma manera que cada uno tiene una forma de hablar, también la tiene en la práctica marcial, de forma que aunque todos hablemos el mismo idioma cada cual lo expresa de su particular manera, en esta forma el programa trata de enseñarle el abecedario al alumno y él es el que debe construir las frases, de igual forma el programa no restringe el “vocabulario” del alumnado diciéndole como debe hablar, sino que intenta motivar en él, el conocimiento de otras palabras nuevas (que investigue por su cuenta, que entrene en diferentes estilos o sistemas, que conozca y en definitiva que emprenda su propio camino de descubrimiento).

El arte del movimiento no debe ser solo enfocado a la práctica marcial, la gimnasia, la danza, el deporte general o la mera actividad diaria son fuentes inagotables de conocimiento para esta materia en concreto, mientras más letras conozca el alumno más capaz será de desarrollar su propio vocabulario, de ahí que sea tan importante ver el programa no como un “sistema” sino como una forma de “enfocar” nuestro propio entrenamiento.

Durante el entrenamiento debemos ser capaces de discernir las tres fases de éste, cuando hablamos de autoexpresión marcial; de nuestra propia forma de expresar “no lo aprendido” sino lo descubierto (ya que el movimiento siempre estuvo ahí), las artes marciales mixtas que básicamente nos sirve como herramienta rápida para conocer grosso modo la herramientas de las que disponemos y la parte más explícita de defensa personal, donde los conceptos de combate y el sentido común son las bases fundamentales.

Para poder auto expresarnos libremente debemos ser capaces de “romper” con lo establecido y hacer uso de “todo” sin sentirnos atados a nada, de la misma forma que un escritor aprende a escribir; primero aprende el abecedario, luego el vocabulario, lee, investiga y en un determinado momento descubre que es capaz de crear sus propias historias, el alumno que se acerca al programa no debe buscar el camino fácil de ser un seguidor de una historia escrita por otros, sino de crear la suya propia.

miércoles, 13 de octubre de 2010

El enfoque, la visualización y el discernimiento creativo

Estos tres términos tienen una importancia especial en nuestro programa, cuando tratamos el tema de “entrenamiento” hay que procurar que el alumno desarrolle atributos más allá de los físicos, ya que dentro de la idea principal del programa no solo buscamos que las personas que nos llegan pueda desarrollar ciertas cualidades físicas relacionadas con las artes marciales, sino también, y quizás (el que esto escribe así lo piensa) de forma más importante, que desarrolle un autoconocimiento pleno sobre su persona y su capacidad intelectual.

Entra en ese momento en juego tres aspectos fundamentales;

El enfoque, que determinará grosso modo el desarrollo del alumno a nivel físico. Según la personalidad e inclinación que desarrolle hacia una forma u otra dentro de su crecimiento y aprendizaje personal dentro del programa, el deberá ir creando su forma de actuar, teniendo bien claro hacia donde se dirige. Un enfoque duro irá dirigido más a la forma de golpear y un enfoque suave al manejo de fuerzas y luxaciones por ejemplo, aunque esto no determinará que el alumno no aprenda a moverse en ambas direcciones, si le ayudará a descubrir que es lo que mejor s se le da y el aspecto más cómodo para su desarrollo técnico.

La visualización, es como llamamos a la capacidad imaginativa del alumno, que deberá desarrollar al máximo. Si alguien se pregunta para que sirve esta facultad, es sencillo de explicar, el programa no busca la creación de patrones en el alumnado, sino la autoexpresión de éste, una persona carente de imaginación está desaprovechando un aliado muy eficaz en su crecimiento tanto marcial como personal. En el entrenamiento en solitario es fundamental disponer de una capacidad imaginativa para perfeccionar tanto la técnica como la capacidad que tendremos a nivel psicológico de salir de ciertas situaciones. Aunque nuestro programa se basa sobre todo en ejercicios en pareja, el entrenamiento a nivel individual nunca debe dejarse de lado. El alumno debe ser capaz de crear “formas artísticas de movimiento marcial” donde aplicar lo aprendido, dejando de lado el aspecto de si este tipo de entrenamiento tiene una validez o no en la defensa personal, si nos gusta pensar que nuestro programa abarca algo más que formas más o menos artísticas vinculadas a la violencia., y adentrarnos en el aspecto deportivo y lúdico de este tipo de entrenamientos individuales. Entendemos que el arte lleva consigo una gran capacidad de autoexpresión.

El discernimiento creativo llega cuando el alumno va conociendo la mecánica corporal y las respuestas físicas a diferentes estímulos, los conceptos en esta parte del programa son la base donde se sustenta dicha capacidad en el alumnado, aquí se unen el enfoque, la visualización y sobre todo el conocimiento que va adquiriendo sobre su propio cuerpo, una vez conocida la teoría y la capacidad de movimiento, debe ser capaz de crear sus propias técnicas y de ir desarrollando su propia forma de expresión marcial.

Estos puntos no deben desarrollarse mucho más allá del primer mes de entrenamiento, porque son parte fundamental de la forma de entender lo que pretendemos con nuestro programa; que consiste en acompañar al alumno en ese descubrimiento de sí mismo como punto de partida hacia un aprendizaje tan abierto como sea posible.

domingo, 3 de octubre de 2010

Eficacia en combate 1º parte

Últimamente me pregunta mucha gente sobre la eficacia de ciertos estilos a la hora de aplicarlos a la defensa personal, por ese motivo he decidido escribir este artículo donde intentar dar a entender nuestro punto de vista sobre el tema tan debatido y lleno de polémica sobre la eficacia.

1º.- Entendemos eficacia cuando hablamos de salir sin daño o lo menos dañado posible de una situación de defensa personal (agresión, atraco, etc) utilizando para ello lo aprendido en nuestras clases de A.M.

2º.- La llamada eficacia en “combate” esta tan llena de matices, que para ser sinceros tendremos que valorarlos todos, es decir, no nos basta con ver que un estilo es más completo que otro (por ejemplo al estudiar las distancias) a la hora de enfocar este problema.

3º.- Ante una situación de riesgo, el estilo no corre peligro, el que arriesga su integridad física siempre es el individuo y ahí radica la base potencial cuando hablamos de efectividad de une estilo, las artes marciales no dejan de ser una serie de técnicas memorizadas que poner en práctica.

4º.- El punto más importante es que jamás podremos entrenar de forma realista, podemos golpear de forma realista en el gimnasio, entrenar al aire libre situaciones dadas de antemano, realizar combates o repetir mil veces una técnica hasta que forme parte de nuestro instinto, pero nunca podremos alcanzar el nivel de realidad físico y químico que supone una situación real, donde no sabemos nada sobre el agresor y factores como la subida de adrenalina, los nervios, el “quedarse en blanco”, el miedo y todos los factores que entran en juego en una situación real a nivel de respuesta química de nuestro cuerpo influyen de forma determinante sobre nuestra forma de actuar.

5º.- En una situación real nadie nos sigue la técnica, la respuesta siempre es indeterminada, es decir, el que tenemos enfrente puede no reaccionar de la forma que prevemos.

6º.- En la mayoría de las casos (no en todos, pero si en un alto porcentaje), se puede salir de una situación violenta sin necesidad de violencia, utilizando una herramienta últimamente muy dejada de lado en cualquier estilo, “el sentido común”.

Podría ampliar esta tabla de contenidos casi indefinidamente, porque como veis, cuando tratamos el tema de la eficacia, lo que menos llega a importar es el estilo en si (si ningún estilo tuviese cierta eficacia no habría tantos), de igual forma el tipo de agresor necesitaría un estudio muy detallado (una persona normal, un delincuente habitual, alguien entrenado, etc ), el medio donde sufrimos la agresión, nuestro estado anímico (imagínense después de una dura jornada de trabajo o de un problema emocional), si el agresor porta un arma, si son varios agresores…

Hablar de eficacia no es algo que se deba hacer por mero ejercicio de ego, tratar nuestro estilo como el mejor es una muestra de un total desconocimiento de la realidad o de la mera estadística matemática (siempre habrá alguien mejor).

Sin la persona, sin el individuo que practica, el estilo solo es una hipótesis mejor o peor formulada.

El hecho de tener un instructor que haya sido campeón del barrio jugando al futbolín no nos hará a nosotros buenos jugadores, tan solo nos enseñará las experiencias de otro, no nos clonará.

Como punto final a este artículo me gustaría terminar con un consejo que doy en clase; no te conviertas en esclavo de un estilo ni de un maestro, experimenta, entrena y disfruta de un mundo lleno de diversidad, la eficacia tendrás tiempo de comprobarla por ti mismo cuando llegue tu momento y si no llega, mucho mejor.

lunes, 27 de septiembre de 2010

¿Por qué no hablamos de un estilo?

Porque entendemos que el declive que están sufriendo las artes marciales (entendemos como declive la falta de motivación del alumnado y la ausencia cada vez mayor de clases en gimnasios y clubes deportivos) es debido sobre todo a la proliferación de estilos que intentan erguirse como “única” verdad o “el mejor” de todos. Creemos firmemente que todo arte marcial tiene mucho que ofrecer, y que en una gran mayoría de casos no existe un “problema” con ciertos estilos, sino con quienes lo “enseñan” o con una filosofía más relacionada con fines económicos que con el bienestar del alumnado.

Nosotros no ofrecemos “un estilo” ni un arte marcial nuevo sacado de ninguna chistera milenaria, basamos nuestro entrenamiento en lo que es, un programa de entrenamiento, de igual forma que cuando vamos a realizar un entrenamiento de pesas primero nos dan una tabla básica de entrenamiento, luego una personalizada y más tarde adquirimos los conocimientos suficientes sobre nuestro cuerpo para realizarnos nosotros nuestra propia tabla, el programa cumple esa misma función. Es un punto de salida, el destino depende de cada alumno.

Aunque nuestra filosofía puede tener muchos puntos en común con el Jeet Kune Do, no buscamos “hacer” Jeet Kune Do (para eso ya existen escuelas encargadas y cualificadas para ello), nos reiteramos en nuestra faceta de programa de entrenamiento basado en la “autoexpresión marcial” y en base a ejercicios de potenciación de atributos no en la repetición de patrones o movimientos clásicos.

Es difícil tratar el tema de nuestro programa sin que roce el aspecto personal, entendemos que ambos van unidos desde su concepción, de ahí que por encima de todo prime cierta filosofía cuando tratamos nuestra actividad y que no pueda concebirse esta como algo meramente “físico”, desde la primera clase, el alumno, toma partido íntegramente en el entrenamiento, dejándole a la vista (preferimos el término autoenseñanza a enseñanza tradicional) que el aspecto técnico nunca debe de ser un dogma, sino una herramienta en constante evaluación, no del instructor, sino de ellos mismos.

Intentamos mostrarle al alumno a utilizar diversas herramientas, donde sin duda la mejor siempre será su propio criterio y experiencia, para que poco a poco vaya construyendo su propio “edificio” el cual siempre deberá estar abierto a “reformas” y “ampliaciones”, teniendo como única premisa que el conocimiento y evaluación de las herramientas será siempre una responsabilidad personal.

Una particularidad a la hora de impartir el programa es que no tratamos el aspecto técnico como “una verdad” objetiva, sino siempre puramente subjetiva, lo que funciona para uno no siempre funciona para otros; tamaño, fuerza, velocidad, “empuje” o “serenidad” son factores siempre a tener en cuenta, diferentes personas tienden a responder de forma diferente a los mismos estímulos, de ahí que (y siempre volviendo a lo mismo) sea tan importante que el alumno vaya generando un autoconocimiento pleno de sí mismo. El instructor no interpreta el rol de “maestro” sino tan solo de guía, ofreciendo unas pautas básicas.

No se ofrece una respuesta, se enseña a realizar preguntas.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Encuentro con el cuerpo (1º mes)

Primer mes:

Base con la que trabajaremos:

4 tiempos, 3 tiempos, 2 tiempos, 1 tiempo, interceptación de 1 tiempo.

Comprensión de los conceptos sobre; Zoneo y Línea Central

Pasos frontales, diagonales y atrás.

Cuatro defensas base (palma y canto)

“Oír al cuerpo” comprender la mecánica corporal, dejar que los movimientos sean sobre todo naturales, experimentar con la forma natural.

Forma natural.- Es como conocemos al movimiento propiamente dicho sin ningún tipo de floritura técnica ni “tallado” del movimiento, simpleza y naturalidad como base, un puño es un puño, una patada es una patada, un paso es un paso.

Es importante que en esta primera faceta del programa el alumno vaya tomando conciencia de “sí mismo” y sobre todo empiece a comprender la mecánica del trabajo, donde no hay un camino a seguir sino que él mismo es el camino.

Durante este mes se aplicarán en las clases conocimientos básicos sobre ciertas artes marciales con el fin de motivar al alumnado a investigar por su cuenta (entrenando en otros estilos, de forma autodidacta o buscando información), ya que el primer mes es cuando el alumno desarrollará la base de auto crecimiento, decantándose claramente por una forma u otra de expresión (sus movimientos serán de un tipo u otro). Importante establecer que no hay movimiento mal realizado, es en el “enfoque” donde debemos prestar atención.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Presentación del programa

Este sistema de entrenamiento está basado en la potenciación de atributos psicomotrices (reflejos visuales, táctiles, velocidad mental, estudio del movimiento, respuesta psicofísica, etc), para los que se emplea un gran abanico de ejercicios que se ejecutan en pareja y que a su vez están basados en la fluidez del movimiento, así mismo una parte fundamental de este programa recae en el estudio o conocimiento de conceptos físicos aplicados a la defensa personal y al estudio de diversos sistemas y artes enfocados a las disciplinas de combate.
Al no ser un sistema rígido cada alumno hace suyo los movimientos y conocimientos que van aprendiendo, haciendo de éste sistema una herramienta enfocada en su totalidad a la autoexpresión, es decir, el alumno va creando su propio sistema de expresión según sus aptitudes o preferencias, así el instructor explica los diferentes ejercicios y conceptos pero no se convierte en un señalador del camino a seguir, esto hace que este sistema este en evolución constante y se enriquezca con diferentes visiones o experiencias.
Aunque es un sistema abierto, tiene sus propias bases de crecimiento y ejercicios específicos, donde el alumno aprende y toma conciencia de sus capacidades físicas.
Este sistema está integrado por ejercicios modificados y específicos de varias artes marciales con un denominador común; la adaptabilidad del individuo al movimiento (Wing Chun, Kali filipino, Jeet Kune Do y diversas artes marciales y sistemas de combate tradicionales y de vanguardia), pero no es ni en ningún momento trata de ser un compendio de ellos, ni tampoco un sistema ecléctico, aunque en esencia tratamos las artes marciales no se trata de un nuevo estilo, sino de un programa de entrenamiento basado en el movimiento.
Es importante destacar que todo esto está basado en un programa de entrenamiento y estudio de conceptos relacionados con el movimiento y las artes marciales, enfocado a la autoexpresión corporal en relación a la defensa personal. No hablamos de un arte marcial tradicional basado en códigos estrictos ni de un deporte convencional, sino de un programa de entrenamiento basado en la autoexpresión y enfocado particularmente en la defensa personal.
Cualquier persona puede practicar este sistema ya que no se trata de un camino único dónde todo el mundo debe hacer lo mismo, sino de un vehículo de autoconocimiento y comprensión basado en cada persona por separado.
El programa está acompañado de una serie de técnicas enfocadas a la defensa personal y es totalmente compatible con la práctica de cualquier otro arte marcial o deporte, ya que complementa cualquier actividad física dando al alumno un mayor conocimiento sobre su cuerpo.
Cuando hablamos de nuestro programa tan solo estamos hablando de una metodología de enseñanza donde el alumno y su desarrollo personal y físico es la base principal. Así que no tratamos de hacer "nada nuevo" sino de unir una metodología de enseñanza a la práctica marcial que ante todo busca despertar en el alumno la necesidad de buscar respuestas por sí mismo.  Es por ello que nuestra metodología puede ser integrada en cualquier otra actividad, marcial o no, y beneficiar tanto al alumno como a los instructores de otras actividades.