viernes, 14 de diciembre de 2012

Neurociencia y aprendizaje de artes marciales

Para que el hecho de aprender se convierta en conocimiento son necesarios una serie de pasos durante dicha etapa, una asimilación del conocimiento, para que esto ocurra es necesario saber de qué trata un concepto (conocer la base lingüística), conocer sus aplicaciones (para que va a servir dicho conocimiento), la mecánica corporal que entra en juego y el espacio-tiempo que se necesita para aplicarlo, analizar sus componentes y saber cómo funcionan por separado y por último ser capaces de sintetizar y asumir dicho conocimiento como propio, asimilar el nuevo movimiento de forma natural, como si se tratase de un movimiento que ha formado parte de nosotros siempre, porque en teoría es así, debemos recordar que el aprendizaje del movimiento busca redescubrir más que descubrir, el movimiento forma parte de nosotros, no es algo ajeno, tan solo la visión de tomarlo como algo “nuevo” es lo que lo define como novedoso (cuando realizas un movimiento estás sacándolo de ti, no es algo externo sino propio).

Nuestro cerebro organiza el aprendizaje y lo aprendido lo archiva en forma de canales alternativos de información (crea nuevas redes neuronales), mucha de esta información es archivada en zonas que son capaces de responder a estímulos externos más rápidamente que otras, otro tipo de conocimientos entran a formar parte de la memoria y una última parte de dicha información se pierde o es suprimida.

Es importante por lo tanto, cuando desarrollamos una parte técnica del movimiento o el concepto técnico en sí, además de no tener dudas sobre la percepción de la idea a nivel de lenguaje (cualquier duda debe ser aclarada, para comprender el concepto a tratar), conocer nuestro cuerpo y sus reacciones, sus limitaciones y el alcance que tiene dentro de un marco espacial donde la situación presente es el punto de partida. Es decir; poseer o adquirir conocimientos de nuestra anatomía, saber hasta dónde puede ser rotado o torcido un miembro, donde llega nuestra elasticidad muscular, cómo reacciona nuestro instinto ante situaciones de sorpresa, la velocidad de acción o de movimiento que poseemos, el tiempo de reacción a un estímulo y las posibilidades que tenemos de movernos hacia una dirección u otra. De la misma forma ser capaces de exteriorizar ese conocimiento y aplicarlo a otras personas previniendo que su mecánica corporal difiera en ciertos puntos de la nuestra; que sea más rápido o menos ágil, más o menos flexible, que su fuerza sea mayor o que su peso pueda interferir en la técnica que vayamos a aplicar, entre otros puntos.

Este conocimiento parte de la práctica y de la experiencia, a mayor práctica con diferentes tipos de personas más fácil nos resultara ser capaces de “ver” la acción correcta o de intuir la acción antes de que suceda (mas nuevos canales neuronales crearemos). La técnica debe siempre estar bajo el prisma de lo inesperado, y la mecánica corporal propia debe ser capaz de amoldarse a la situación sin que interfiera en ella el “pensamiento” técnico que predispone a crear una técnica en función de un ataque, el combate es una entidad que funciona con vida propia y no está sometido a ningún tipo de código o de normativa. Podemos esperar un puño y recibir una patada, si no esperamos nada y dejamos que nuestra mecánica corporal fluya dentro del combate, ésta se amoldará a la situación de forma natural (instintiva) y nuestras posibilidades aumentarán.

Durante el entrenamiento técnico en clase ésta mecánica de trabajo debe ser siempre una prioridad, trasmitiendo al alumno el trabajo en pareja de forma que aprenda a amoldarse con ataques no preparados del compañero, enfocando el aprendizaje intuitivo y la creatividad en el alumnado. No enfatizar la técnica en sí misma como prioridad del aprendizaje, sino la capacidad de amoldar y crear “in situ” una respuesta intuitiva o no pensada ante un estímulo diferente al esperado, aunque empecemos con un ejercicio a priori “esperado” ser capaces de responder al cambio, no enfocándonos en “esta técnica está bien o mal” sino en que la respuesta sea realmente “nuestra e intuitiva”, utilizar el aprendizaje en clase para aprender más de nosotros mismos y nuestras reacciones naturales.

Cuando aprendemos movimientos “nuevos”, diferentes zonas del cerebro intervienen en dicho proceso de aprendizaje creando nuevos canales nerviosos en la corteza cerebral gracias al sistema piramidal, durante este proceso otros sistemas de apoyo van uniéndose a este proceso asimilando instrucciones, tales como el oído interno, el tacto o la vista, consiguiendo que la técnica en sí sea asimilada y conducida por el sistema extrapiramidal depurando los movimientos y consiguiendo que la “nueva” información retroceda hasta la corteza cerebral convirtiéndose en movimientos naturales que no deben ser procesados por la mente consciente, sino que salen de forma natural como respuesta a ciertos estímulos externos (podríamos decir que se convierten en movimientos instintivos).


Investigaciones en neurología han demostrado que una parte del mesencéfalo conocida con el sistema reticular desempeña un papel importante en el proceso de aprendizaje del movimiento ya que desempeña un papel de filtro entre la información sensorial que llega a la corteza cerebral, encargándose de transmitir la información a nuestro cuerpo de cómo debe reaccionar a dichos estímulos. La amígdala, que es fundamental para la percepción de las emociones, tiene circuitos que no pasan por la corteza cerebral (sede de lo consciente). Por eso podemos responder con mucha rapidez tanto a los estímulos positivos como a los estímulos negativos sin necesidad de percibirlos conscientemente.
Durante el proceso de aprendizaje y práctica estaríamos hablando de dos formas diferentes de aprendizaje; el consciente o de memoria, al que llamaremos de alto nivel (neocortex) y el inconsciente o intuitivo que denominaremos de bajo nivel (amígdala, memoria emocional).

 Las acciones de alto nivel (más utilizadas en combate cerrado*) requieren de una planificación previa o estrategia marcada a priori, es decir; me lanzan un puño por lo que debo elegir qué tipo de parada, bloqueo o desvío debo realizar y enviar dicha orden de forma consciente, tras eso debo elegir entre diferentes opciones de contraataque o defensa y volver a enviar dicha información a mi cuerpo para que reaccione como he elaborado.
El trabajo normal técnico es así, aprendemos a responder a un estímulo con un modelo de repetición y de elaboración de estrategias, por lo que es necesario una mente activa durante todo el proceso que se encargue de realizar las órdenes oportunas y que gestione la información de forma consciente. Este modelo de aprendizaje induce a pensar que realmente disponemos de un tiempo para realizar una planificación estratégica y ejercer la acción en un modelo de “ataque-elaboración de estrategia-defensa”, algo que no siempre es así, aunque la práctica continuada puede hacernos bajar considerablemente el tiempo de acción-estrategia-reacción.

Las acciones de bajo nivel (más utilizadas en combate abierto**) requieren que empecemos a desarrollar otro tipo de memoria que no esté tan vinculada a la mente consciente o pasiva, requieren por lo tanto un trabajo mucho más intuitivo y que desarrollemos un aprendizaje más alejado del pensamiento consciente, de forma que podamos saltar el segundo paso y ejercer un modelo de “ataque- defensa”, sin estrategia previa o condicionamiento consciente a una respuesta rápida. Una forma de enfocar dicho aprendizaje no sería otra que la de buscar aprender intentando alejar la mente consciente del proceso y aumentando la inteligencia corporal o memoria sensitiva, es decir realizar técnicas o ejercicios destinados a un aprendizaje intuitivo o sensorial (aprovechando los canales neuronales ya existentes en nuestra corteza cerebral destinados a este fin o bien crear esa respuesta en otras zonas del cerebro destinadas a respuestas más intuitivas, esto se traduce en una metodología que no necesite de “comprensión” sino de reacción innata).
Es el conocimiento y el trabajo de estos dos tipos de modelos de aprendizaje sin menospreciar uno u otro y sabiendo cómo trabaja cada modelo el que nos beneficiara en nuestra práctica marcial, abarcando un amplio espectro de técnicas, ejercicios y conocimiento (conceptual o teórico), ya sea desde el punto de visto de alumno (aprender a aprender) como del de profesor (aprendiendo a enseñar).

*Combate cerrado.- es como denominamos las acciones vinculadas a la defensa personal, donde el pensamiento consciente tiene un papel más preciso y existe un rol de atacante y víctima.
**Combate abierto.- es como denominamos las acciones vinculadas al combate deportivo, o a la pelea real donde dos (o más) individuos son conscientes de una confrontación física inminente entre ellos y ambos desempeñan un mismo rol.
***Información sobre los procesos neurológicos extraída de “The complete martial arts”” de Paul Crompton, y de Eric Kandel, Nobel de Medicina.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Esto No Son Artes Marciales



¿Por qué este slogan que parece tan contradictorio? Creo que es importante aclarar este punto para las personas que se están empezando a interesar por nuestra metodología (que no método), ya que el alumno que llega viene con ciertas influencias exteriores sobre este tipo de actividades y esto le provoca un conflicto en la primera clase, queriendo el primer día abarrotar su mente con conceptos, posturas y técnicas, provocando cierta tensión corporal, si el alumno aun no conoce como funciona su cuerpo y como se mueve ¿cómo pretender dominarlo con la mente?.
Saltándonos la metodología clásica de cualquier otro estilo, el primer día es importante tomar conciencia de nuestro cuerpo, aprender a oírlo, a dejarnos llevar sin que la mente interfiera o sin que nuestras expectativas sobre defensa personal, arte marcial o deporte interfiera en ese dialogo interior entre lo que nos dice y lo que nosotros le decimos, en definitiva; debemos aprender a “oírnos” antes de poder oír a otros, aprender a soltarnos sin tensiones, a sentir nuestro cuerpo.
La seguridad nace del conocimiento que tenemos de las cosas, sin conocer nuestro cuerpo y nuestra mente no puede haber seguridad real en nosotros mismos, no se trata de sentirnos seguros por practicar “esto o aquello”, o por seguir lo que dice “este o aquél”, no se trata de “tener fe” en el sistema, sino de desarrollar fe en lo que somos y por ende, en lo que somos capaces de originar. El conocimiento técnico es una herramienta, lo que guía esas herramientas es lo importante y a la larga será lo que las convierta en útiles o las deseche.
Este punto es importante porque cada alumno es diferente, el hecho de que tome conciencia de su cuerpo ayudará al buen funcionamiento de clases futuras, podrá ver las cosas con mayor claridad y decidir que herramienta le es más útil para su desarrollo, cuando conocemos la mecánica corporal y el funcionamiento del cuerpo podemos predecir los efectos antes de ejercer una causa, dándonos una ventaja vital a la hora de ejecutar ciertas técnicas o contratécnicas.
Para poder llegar a esto hay que “romper” los patrones mentales que tenemos establecidos como actividad marcial (ya sea por haber asistido a otras actividades, por lo que vemos en los medios de comunicación, películas, revistas etc), por ello en esta primera etapa no hay indumentaria, ni saludos tradicionales, no hay desarrollo técnico ni técnicas floridas, no hay agresividad ni eficacia, y todo parece más un juego (con mas relación con la expresión corporal) que una disciplina marcial. Solo desvistiendo el conocimiento de estándares establecidos (o de marketing viral) podemos ver la realidad desnuda, y no es otra que lo que realmente importa no es practicar “esto o aquello” sino ser nosotros mismos en todo momento, y para esto debemos antes que nada aprender a conocernos, el conocimiento técnico y marcial será solo el “efecto” de esta “primera causa”.
“Conócete, acéptate, supérate”
Clases en Centro de Terapias Naturales Nenúfar C/Varilargueros 8 El Puerto de Santa María

lunes, 26 de noviembre de 2012

Comienzo de clases; S.A.M. (defensa personal y artes marciales) en El Puerto de Santa María

Actualización; 2016 Abriendo nuevo grupo y nuevo horario, ademas clases individuales (tú eliges tu horario) , infórmate en infoprogramasam@gmail.com.

viernes, 26 de octubre de 2012

Clases en el Puerto de Santa María de artes marciales y programa S.A.M.

Si deseas recibir clases de nuestro programa de entrenamiento puedes dirigirte a Centro de Terapias Naturales Nenúfar en Calle Santa Lucía nº 30 en El Puerto de Santa María (centro, en horario de 10:00 a 13:00 o de 17:00 a 20:00), en breve realizaremos una jornada de puertas abiertas para que puedas conocernos mejor y ver los diferentes módulos de aprendizaje y entrenamientos  que impartimos, puedes inscribirte o recibir mas información en dicho Centro o al email infoprogramasam@gmail.com.
Si vas a acudir por primera vez ese día te agradecemos dejes constancia en este post o mandes email con nombre y apellidos a nuestro email.

lunes, 8 de octubre de 2012

El Síndrome Lenguaje-Pensamiento (Henry Plée)

Como ya comenté en un artículo anterior hemos procedido a la traducción de Las 8 Trampas de la Ilusión del famoso filósofo y artista marcial francés Henry Plée por su alto valor didáctico en cualquier método de enseñanza, conocedores de que no existe traducción al castellano de esta serie de artículos (salvo tres de ellos publicados por la revista Cinturón Negro en España) , rogamos mantener los créditos de traducción si alguien hace acopio de los aquí expuestos en su propio blog, ya que ha partido de una idea iniciada por nosotros y de la ayuda desinteresada de nuestros traductores. Podéis acceder al segundo de ellos El Síndrome del Discípulo debajo de éste, esta serie de artículos no solo resulta de interés para los artistas marciales mas comprometidos con la enseñanza sino de igual forma pueden enriquecer a cualquier otro docente de diferentes materias, espero lo disfrutéis tanto como nosotros con la traducción y elaboración, un saludo.

1/ El síndrome lenguaje-pensamiento.


Para entender mejor éste artículo, es útil referirse a los números anteriores de la revista "International Budo" que explican el profundo significado del sufijo “do” acorde a las actuales revistas Bu-do. Para empezar, un síndrome está constituido por una serie de síntomas que devienen patológicos.


El “síndrome lenguaje-pensamiento” es  una trampa sutil, en la que muchos se dejan atrapar sin tan siquiera darse cuenta. Esta trampa no significa que se deba dejar de hablar o pensar. Simplemente advierte que un pensamiento claro nos causa un cierto deseo de hablar para la consolidación. Hay un efecto de retro-alimentación sobre la mente, provocando, de nuevo la palabra, etc., y esto es una mentira, una "identificación", una "ilusión" que puede devenir en una realidad para el buscador de la Verdad.

Como se ha señalado en los artículos sobre el significado del sufijo “do” en la revista Bu-do, uno de los objetivos es alcanzar el “silencio interior”, el dominio de la mente que abre grandes oportunidades para el hombre y no sólo en las artes marciales, sino también en la vida real. Los que aspiran a la iluminación, reflexionar sobre lo que bien podría significar la liberación, la observación de uno mismo, el trabajo de realización personal, la paz interior, etc. Es natural del Homo sapiens-sapiens el reflexionar y el pensar. Pero pensar y hablar, por desgracia, no da un mejor resultado así como el discurso sobre el amor no dará a luz a un niño.

El Trabajo (con una T) requiere que pongamos fin a todo diálogo interno, por lo menos cuando se desee. El objetivo es hacer esfuerzos para ser. No para persuadir y convencer sobre que se “es”. Pero, como estamos acostumbrados a incesante parloteo interno no nos sentimos cómodos con el silencio. Pero esta charla interna es inútil. En efecto, nuestro objetivo no es encontrar algo nuevo, en la medida en que se logra sacar lo que ya está establecido en nuestra subjetividad, para hacer el centro de gravedad de nuestras reflexiones distorsionadas. Esto es lo que es inútil.

La discusión interna no es suficiente para satisfacer nuestro ego, necesitamos hablar con alguien con el mismo mundo interior distorsionado. Tenemos que "comunicar" y hablar de algunas lecciones entusiastas, insignificantes, que iluminan aspectos particulares de algunas de las muchas preguntas, lo cual sólo puede revelar la verdad.  

Muchos de los "Cuentos de la Sabiduría", o alegorías, tratan de transmitir este importante mensaje, por ejemplo “El elefante en la noche” (donde unos ciegos palpan las diversas partes de un elefante, animal desconocido para ellos, por lo que llegan a conclusiones erróneas sobre lo que es un elefante), o las célebres alegorías que ilustran “La domesticación de la vaca” (japonés), “Caballo” (chino) o el de “Elefante” (indio y tibetano); El hecho de domesticar en diez etapas, donde el animal simboliza la limpieza o el blanqueo, paso a paso, hasta la “liberación”.

El concepto dojo, prohíbe toda charla en el dojo.

Advertir de todo esto debería ser innecesario, ya que dojo significa “lugar (jo) de elevada búsqueda (do)”, no se debería de tener la actitud que se suele tener en un  gimnasio, más bien como los “fieles” en su lugar espiritual, templo, iglesia, sinagoga, mezquita, etc. Sin embargo, para los practicantes occidentales, respetar el dojo se vuelve una etiqueta extremadamente importante. Desde un punto de vista puramente práctico, el silencio en el dojo es importante porque hablar durante las enseñanzas es una distracción, y por tanto, se producen accidentes y malentendidos y sobre todo porque anima solamente a estar interesado en lo puramente técnico (eficacia para la técnica), o en lo que es “espectacular” (que satisface el ego). Principalmente concierne a la naturaleza de un joven practicante, el hecho de estar interesado por la técnica y la eficiencia. Por lo general, las artes marciales tienen solamente este propósito. Pero al principio, poco a poco, el silencio puede llevar al practicante a darse cuenta de que está en el dojo y que siendo técnicamente iguales, el que tiene la mente más fuerte, gana; y como segundo argumento: que la mente es el secreto al éxito en la vida.

Pero la regla del silencio durante el entrenamiento es sólo la punta del iceberg. También evita “pensar”. Porque este “pensamiento” causa el síndrome lenguaje-pensamiento-lenguaje, y no es nuestro propia forma de “pensamiento” sino nuestras reflexiones condicionadas. Esto es debido a que su parloteo tiene su “pensamiento ordinario” y que es más importante centrarse en no pensar que en silenciar esa reflexión interna. Por sorprendente que pueda parecer, es común que se hable en el dojo, ya que así se es “agresivo”, sabemos que los demás también lo son... y todos deseamos desarmar la agresividad del otro, dando la impresión que somos superiores. Por lo tanto, conforme a lo exigido en un dojo: nunca se debe hablar en un entrenamiento, ya sea para corregir un error, avisar o pedir menos brutalidad.

En cuanto a la brutalidad en las artes marciales, los occidentales de paso por Japón se asombran en los entrenamientos cuando un compañero japonés, por lo general, comienza con el saludo: “despacio, por favor” e inmediatamente después llega sin misericordia. De hecho ese saludo no indica: “seré cuidadoso porque voy sobrado” (al estilo occidental), sino todo lo contrario: “voy a esforzarme al máximo para mostrar lo mejor de mí”. Eso es lo que realmente significa el “ouss” de origen militar y académico japonés (más exactamente “ouss” significa algo así como “voy a poner todo mi corazón, con toda mi energía, incluso si tengo que morir).

Además, el término "dojo" no prohibe hablar fuera del dojo, pero sugiere a aquellos que saben, leer entre líneas.  Dado que lo que se nos pide es hacer en un "lugar" (jo) el estudio del "camino" (do), debemos procurar evitar hacer lo mismo en la vida. Por eso, las charlas técnicas llevadas a cabo entre profesionales inexpertos sólo pueden atrapar o hacer perderse entre sí.  Por supuesto, los profesionales, a pesar de todo, hablan, incluso mucho.

Pensar en un problema es propio del humano. Pero el problema, como seres pensantes que somos es que pensamos en el pasado (sobre nostalgia o remordimiento) o en el futuro (deseos, pasiones o sueños) y rara vez en el presente. Este es el famoso "aquí y ahora" que hace sonreir a las mentes intolerantes. Generalmente, la necesidad de hablar para no decir nada valioso es una trampa. Ya que si no encontramos a nadie con quien hablar, una persona con la que comunicarse, somos nostros mismos que hablamos en voz alta. Este hábito de hablar de la "búsqueda de la verdad" (técnica o mental) se siente alentado por los que creen estar por encima de la vida, por los que tienden a asesorar o formar grupos. Tienen el objetivo de progresar ellos mismos y permitir que los estudiantes "espejo" (espejos de su propia tonteria) o conejillos de indias sean posibles. Ellos creen que pueden "llegar" y ayudar a otros, por eso hay muchos motivos para estar preocupados. En teoría de estos grupos se espera que sean útiles, que permitan reuniones, intercambio de observaciones, promoción de la objetividad, la sinceridad, etc. Sin embargo, es raro que tengan éxito, ya que, por un lado, los participantes quieren hablar para sentirse mejor con ellos mismos, y en segundo lugar, estos individuos (que en occidente se han convertido en "líderes") todavía tienen, de hecho, según su ser subjetivo, ese nivel exotérico. Es decir, un nivel técnico ordinario, popular. Cada uno enseña según una manera unilateral, fragmentos recogidos aquí y allá, aprendidos de otros senseis en el mismo estado subjetivo.

Por lo general, no sale nada bueno de estos grupos, ya que la mayor parte de sus "seguidores" o "estudiantes" no tienen ningún deseo de enfrentarse a sus propias debilidades. Por lo contrario, su mayor deseo es fortalecer su caparazón defensivo (bloquear su verdadero yo) y ponerse una máscara de "investigador" o de "budoka" (luchador, conocedor de las artes marciales). Están protegidos contra la posibilidad de una confrontación con un sistema de defensas, de su mundo interior distorsionado. Unas defensas que no tienen ninguna intención de sacrificar. Por eso, en esos "grupos de investigación", el "dojo" en lugar de hacer frente a sus propias debilidades provoca que la mayoría de los profesionales no suelan desarrollar su "auto-defensa interior", sino su propio ego. Por esa misma razón que un practicante de un arte marcial, suele quedarse habitualmente en un estadio de la técnica deportiva. Eso se debe a diversos pretextos (trabajo, familia, etc.). Cuando la vitalidad juvenil disminuye, se hace evidente que sólo la mente puede compensar la edad. Es en este momento cuando el cuestionarlo todo, se convierte en indispensable. Si no se satisface este cuestionamiento, que rara vez se hace, el hombre se sumerge un poco más en todas las tradiciones llamadas "sueños".

Es frecuente que los practicantes se quejen de que su sensei se limite puramente en la educación del deporte y no se ocupe de los aspectos mentales de las artes marciales. Es un mal menor. Transformar un "club de deporte marcial" en "grupo de búsqueda" (el verdadero significado de dojo) sería inútil si el líder del grupo se encuentra todavía en el nivel exotérico. Entre la ignorancia de un líder de grupo y el miedo experimentado por la mayoría de los miembros que lo forman a la idea de enfrentarse a los monstruos que habitan en su laberinto personal, no es de extrañar que estos grupos sean inútiles. Realmente son peores que inútiles. Son perjudiciales porque favorecen el síndrome lenguaje-pensamiento.

En el siguente número veremos la segunda trampa de la ilusión, el "síndrome del discípulo".

Pacificad el corazón, es un concepto muy fluido.

*Traducción del Francés al Castellano realizada por ; Isabel María Servera Crespí, profesora de Filosofía  y Teo Suau, Licenciado en Filosofía para el blog oficial del Programa SAM.

BUDO INTERNACIONAL N° 13 - 10/95

Puedes leer la segunda trampa ya publicada pinchando aquí.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Escuchar al cuerpo, el principio de la autoexpresión.


Es normal cuando algún alumno viene a probar nuestro programa verlo algo perdido los primeros minutos, cuando empieza a ver que lo que hacemos “va de otra cosa” a lo que en principio imaginaba,  a los pocos minutos comprende que los entrenamientos se alejan bastante de lo que uno tiene entendido como artes marciales; no hay depuración técnica nada más empezar, ni posturas típicas, tampoco se nos coloca en fila a realizar los movimientos básicos una y otra vez,  tampoco hay nomenclaturas ni  palabras de otros idiomas, ni se hace hincapié en la faceta combativa…  lo único que me repiten es que procure ser yo mismo, que no piense si está bien o mal el ejercicio solo que me divierta realizándolo y que procure sobre todo “escuchar a mi cuerpo”.
Pero…¿qué es eso de escuchar  al cuerpo?
Si estudiamos en profundidad las artes marciales o los diversos sistemas que existen con relación a ellas descubrimos que hay multitud de formas de moverse, de diferentes guardias, incluso de posturas corporales a la hora de realizar determinados movimientos. Si vamos más allá e investigamos la creación de todos estos sistemas vemos que nacen de una persona que en un momento dado y tras sus propias experiencias crea un estilo, arte o sistema, basando su conocimiento en aquello que le ha venido bien, tras pasar por una larga investigación han adaptado lo que conocían a su propio cuerpo y lo han extrapolado al resto de la humanidad, creando con ello una escuela de aprendizaje.
Escuchar al cuerpo es convertir al alumno durante su aprendizaje en un maestro libre de prejuicios y capaz de investigar, adaptar y aprovechar no solo lo que pueda aprender siguiendo el programa, sino todo aquello que pueda ser aprendido, ya sea con otros estilos o sistemas, con otras personas, de forma autodidacta o de cualquier faceta de su vida que no tenga nada que ver con la practica marcial. Se enseña a valorar el conocimiento como herramienta indiscutible de la realización personal.  Si aprendemos a oír el mundo posiblemente aprenderemos más que si solo nos centramos en hablarle a una pared.


El alumno aprende a escuchar su cuerpo partiendo de ideas sencillas y claras, a evaluar cómo responde instintivamente y como poder depurar ese instinto, a trabajar utilizando como base su cuerpo y las respuestas que da éste a situaciones cotidianas, luego, cuando empieza a tener claro esto, comenzará a ver las técnicas y sabrá evaluar cuales les son válidas y cuáles no, y con ello aprenderá a adaptar y a aprovechar otros conocimientos ajenos a él.
En nuestras clases procuramos que el alumno comprenda que nuestro programa no trata de enseñar técnicas, sino de enseñar a aprender.  A descubrir su potencial partiendo de sí mismo, de sus particularidades y de sus propios puntos fuertes o debilidades,  a descubrir cuáles son sus propias respuestas, que pese a formar parte de él desde que nació nunca se ha parado a escucharlas, a desprenderse de falsas premisas y ver las cosas desde su propio punto de vista, que posiblemente sea muy diferente al de sus otros compañeros.  Que valore el conocimiento siempre sin prejuicios pero que nunca haga de él un dogma. En definitiva, procuramos que el alumno que llega y que entrena con nosotros se autorealice como persona,  no solo como luchador o artista marcial, y descubra poco a poco que el único maestro que hay realmente en nuestro programa es él mismo. 

martes, 11 de septiembre de 2012

Criterios de enseñanza; defensa personal y artes marciales en discapacitados.



Lo primero que uno se pregunta ante el título de este post es ¿es posible realizar una actividad marcial con alguna discapacidad? No solo sí se puede, sino que resultaría realmente beneficioso que las personas con alguna discapacidad realizaran algún tipo de actividad de esta índole que les sirviese para mejorar o superarse física y mentalmente, siempre que las clases a las que acudan sigan algunos criterio básicos para que les fuesen provechosas.

En líneas generales cada discapacidad (como cada persona) es diferente y necesita por lo tanto lo que denominamos una adaptación curricular (es decir adaptar según la necesidad personal del individuo el currículo o programa).

Por lo que antes tenemos que hablar de dicho currículo que consiste en el conjunto de objetivos, contenidos, criterios metodológicos y técnicas de evaluación que orientan la actividad del sistema u arte marcial que se vaya a practicar. 

Es decir, el programa de enseñanza en si mismo debe cumplir con ciertas pautas de adaptabilidad y de posibles modificaciones,  para cumplir con el objetivo principal de cualquier método de enseñanza; la formación del alumno en su conjunto.  Cuando hablamos de este caso el sistema u arte no puede ser cerrado ni seguir un método clásico o tradicional de enseñanza grupal, debe ser por lo tanto un sistema abierto capaz de modificarse a sí mismo continuamente, no se trata de “reciclar” la programación, sino de cambiarla completamente si esto fuese necesario según las necesidades no solo del alumno sino del medio que le rodea (cada programa tiene que tener en cuenta la discapacidad en concreto del alumno).

Si es inviable el caso de dar clases de forma particular y no se dispone de un profesorado (o alumno aventajado) que realice las labores de apoyo entonces la clase debe ser impartida partiendo de la estrategia de agrupamiento; agrupar personas con la misma discapacidad en pequeños grupos (mientras menos personas mejor) donde el profesor pueda realizar una labor mucho más específica atendiendo personalmente a cada individuo. Debemos recordar que si una clase normal dura una hora, el atender individualmente hará del tiempo de clase un hándicap a tener en cuenta, por lo que el tiempo de duración de las clases deberá tener en cuenta este punto.

Si tenemos 20 alumnos y 7 de ellos necesitan una atención personalizada, este grupo inevitablemente ralentizará las clases normales, pudiendo pasar la clase sin que los 13 restantes hayan aprendido nada nuevo o la calidad de lo aprendido sea insuficiente para su desarrollo, de la misma forma si esos 7 no tienen una atención personalizada la clase les habrá resultado inútil. La integración solo es factible cuando hablamos de uno o dos individuos por clase y siempre dependiendo del tipo de discapacidad, recordemos que en nuestro caso estamos hablando de clases de defensa personal o artes marciales, siendo el tiempo de clase bastante limitado en casi todos los casos.

Ahora bien, resulta evidente que el tipo de discapacidad es fundamental en la elaboración de un programa o currículo; ya que no supone la misma metodología de enseñanza la que podamos impartir en un grupo de personas con alguna discapacidad física, mental o sensorial. Por lo que se hace necesario una adaptación curricular por grupos y no resultará beneficioso para ninguna de las partes (profesorado y alumnado) el realizar una clase grupal con diferentes criterios de enseñanza; es decir no podemos crear grupos donde se mezclen diversas discapacidades ya que cada una debe ser tratada (con su pertinente adaptación) de forma diferente, el hacerlo así nos crearía un conflicto con el tiempo del que se dispondría para dar una clase y que el alumnado pudiese absorber correctamente la enseñanza tanto técnica como conceptual.

La forma de trabajo de una discapacidad motora, sensorial o mental difieren tanto que no se podría realizar una clase correctamente con todos los supuestos, es más, cada tipo de  adaptación debe de tener en cuenta multitud de factores.

Aquí se podría dar en algún caso un conflicto económico dado que resulta más rentable las clases grupales y la enseñanza generalizada que los pequeños grupos, de nuevo depende del profesorado o del centro y sobre todo del alumno, el que la enseñanza sea, ya no solo de calidad, sino consistente a la hora de absorberla.

Un buen profesor debe ser capaz de una buena enseñanza, no solo de transmitir lo que ha aprendido sino de evaluar sus propios conocimientos y llegado el caso de seguir una formación más allá del camino marcial y al menos poseer una pequeña base en diferentes campos relacionados con una labor docente. 

En ningún caso estamos hablando de que fuese imprescindible que un profesor de artes marciales tuviera una formación docente reglada, tan solo intentamos mostrar los beneficios de este hecho, así mismo, para este campo en concreto (el marcial) existen multitud de caminos y vías para formarnos fuera del aspecto marcial y entrando en el docente; desde cursos a la autoformación o al asesoramiento de profesionales en este campo.

Es por este motivo el especial hincapié que intentamos darle al aspecto más intelectual de cualquier sistema; desde el psicológico hasta el meramente cultural.  Porque tanto el alumno como el profesor de artes marciales no solo deberían de crecer como luchadores sino sobre todo, como personas.

Así logramos establecer unos criterios mínimos para la enseñanza de este tipo de actividades en personas con discapacidades (siendo la formación de grupos para clases un factor dominante), siendo el alumno siempre el que debe evaluar si las clases que va a recibir tienen o no la calidad que busca y si en último caso, la permanencia en ellas le va a beneficiar o a ayudar a mejorar tanto en el campo físico como personal.

En otros artículos iremos ampliando esta sección y hablaremos sobre diversas metodologías de enseñanza funcionales para grupos según discapacidad; ejercicios, técnicas, elaboraciones de programas y apoyos enfocados en dichas discapacidades.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Ultimas noticias sobre entrenamientos en El Puerto de Santa María.

En estos meses hemos estado enviando email informativos sobre nuestra actividad a diversos centros de El Puerto de Santa María y entregado en mano proyectos y proposiciones de clases, cursos y talleres (proponiendo clases de iniciación o cursillo gratuitos), pero pasado un tiempo no estamos teniendo respuesta de ningún gimnasio, sala u organismo interesado, por lo que de momento seguimos entrenando de forma personal y buscando mas personas interesadas en un enfoque diferente sobre los entrenamientos marciales y la práctica deportiva y lúdica de éstas.
Tenemos claro que los comienzos son difíciles y que es una ardua tarea el dar a conocer una nueva actividad, sobre todo si dicha actividad es innovadora en cuanto a su metodología y práctica (sobre todo si es autóctona), de la misma forma somos conscientes que pese a ser de las pocas actividades que promueven activamente la práctica de otras similares, se nos puede ver como competidoras, por lo que desde aquí reiteramos uno de nuestros principios esenciales y es el promover todas las prácticas marciales y el servir como complemento o ayuda a éstas, nunca como competidoras. No somos una organización, por lo que no se nos debe ver como competidoras económicas tampoco.
He querido realizar este post por las personas que nos escriben preguntándonos en que local o gimnasio impartimos clases para que comprendan que no es por falta de dedicación o interés de nuestra parte, tan solo por no haber encontrado aun ningún gimnasio o local interesado en impartir nuestra propuesta o recibir mas información sobre ella, por lo que animamos a todas aquellas personas que puedan estar interesadas en "probar" a que se pongan en contacto para algún entrenamiento al aire libre o particular, recordándoles que impartimos clases de forma personal e individual ajustándonos a sus horarios.
De la misma forma si como gimnasio, local o asociación estas interesado en conocernos y se nos ha pasado el enviarte información, no dudes en contactar.
Si eres adulto y tus horarios de trabajo son irregulares y quieres entrenar, si buscas una actividad diferente relacionada con las artes marciales y aun no has encontrado una que te motive o si sencillamente quieres probar algo diferente donde mejorar algo más que físicamente, ponte en contacto con nosotros, prueba una clase, pregunta lo que quieras, tómate un café con nosotros y descubre de primera mano el por qué somos diferentes.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El Síndrome del Discípulo.


Concierne a la admiración, la abnegación fanática y la creencia ciega suscitada por un Maestro o una Doctrina.
Este síndrome priva al discípulo de todo discernimiento y abolece todas las capacidades de razonamiento objetivo del que hubiera podido estar dotado.
Todas las emociones están centradas en el Maestro (y su Doctrina) que toma a los ojos de su discípulo el tamaño de un Dios.
El Maestro no puede fallar, no puede mentir, no puede mitificar. En Arte Marcial se torna superman, puede afrontar a diez agresores sanguinarios, es capaz de poderes supranormales, etc.
Al leer estas líneas se piensa inmediatamente en los excesos de los “integristas” o “fundamentalistas” de ciertas religiones monoteístas, en los cismas, en las guerras de religiones, en la inquisición, etc. Se piensa también en los partidos políticos extremistas y en las Sectas.
Se piensa en ello, se lamenta uno, se ironiza, se critica… pero jamás nadie estima haber caído en esta trampa, siempre son los demás los que están equivocados y los que a veces (paranoia) nos atacan.
¿Por qué esta ceguera?
Porque existen métodos de condicionamiento y “lavados de cerebro” perfectamente a punto desde hace siglos para fanatizar a los discípulos.
En Karate y Kung Fu, la multitud de estilos ha hecho que algunos de ellos se hallan convertido en verdaderas sectas. Aislados los unos de los otros, estos Estilos-Sectas tienen sus propios campeonatos y se niegan prudentemente a enfrentarse con los otros estilos en competición. Lo que puede ser válido, pero es más a menudo una señal de mistificación.
Sus discípulos presentan frecuentemente el síndrome del discípulo fanático que ha perdido todas las capacidades de razonamiento objetivo.
En Aiki, sea Aikido o Aikijutsu se encuentran los mismos síndromes.
Estos síndromes se agravan al fallecer el Maestro fundador. Los sucesores designados por el Maestro fallecido no son nunca aceptados por los discípulos “avanzados” (o mayores) pretendiendo estar en posesión de la Verdad.
La trampa del síndrome de admiración desmesurada es una trampa poderosa y temible. Tanto para el discípulo como para el Maestro, sobre todo si este último no es perfecto.
Un verdadero Maestro está muy atento a este síndrome, pues acepta volverse el “Padre espiritual” del Discípulo y será inevitablemente, un día u otro, confrontado al complejo de Edipo (en donde el hijo tiene que “matar” al padre para volverse adulto) y bajado del pedestal donde el discípulo le había puesto.
El síndrome de admiración desmesurada es el origen de una gran número de desastres que la raza humana se inflige.
El ser humano más peligroso no es el ladrón, el violador o el asesino “ordinario”. El ser humano más peligroso es el fanático maravillado que, en nombre de una ideología exterminará (o explotará) una población entera y estará perfectamente convencido de los bien fundado de sus acciones. La capacidad de destrucción de estos fanáticos es ilimitada. Están totalmente cegados por sus convicciones. Se han vuelto incapaces de pensamiento objetivo y han abolido en ellos todo huella de consciencia.
Son los hombre “normales”, socialmente condicionados, los que son “anormales” en el plano de su naturaleza animal. La prueba es que si la excusa es socialmente válida (guerra por ejemplo) se comportan como los asociales, pillan, matan… y son condecorados, se vuelven héroes respetados, mientras que serían encarcelados en tiempo “normal”. Hay un lobo en cada uno de nosotros. La cuestión es saber si tendremos la fuerza de cohabitar con él o si nos dejaremos llevar a convertirnos de nuevo en un animal sin consciencia y con una visión solamente a corto plazo.
Todos los fanáticos caídos en la segunda trampa de la ilusión tienen dos puntos débiles, Son crédulos e influenciables.
Sea cual sea la Disciplina marcial que practiquéis, sea cual sea el estilo, apasionaros honestamente por esta Disciplina y por su Estilo, pero si queréis realmente progresar, tratad de conservar el máxime de capacidad de razonamiento objetivo posible.

 (Henry Plee, las trampas de la ilusión)
BUDO INTERNATIONAL N° 14 - 11/95 

Estas palabras del gran artista marcial y filósofo Henry Plee (En abril de 1999, en el 14 º Festival Artes Marciales de Bercy, Henry Plee fue elegido "El profesor del siglo"), siguen vigentes hoy día y podemos ver esta filosofía de adoctrinamiento en cualquier estilo o arte, donde el alumno deja de ser o querer ser  "el mismo" para convertirse en una réplica o clon de su maestro o ídolo (¿cuánta gente acude a los gimnasios buscando convertirse en el nuevo Bruce Lee o en el nuevo Jean Claude Van Damme?). 
Podemos observar la existencia de este problema en cualquier arte tradicional, pero aun mas palpable es quizás en ciertas nuevas metodologías o sistemas modernos, donde la forma de promoción existente pasa por intentar dejar bien claro que "ellos" son los mejores o más eficaces, ya sea "machacando" al nuevo alumno (para hacer ver lo bueno que es el sistema) o desprestigiando activamente otros sistemas erigiéndose como única verdad.   Aunque el problema sistemático esta en los profesores, es cierto que la proliferación de nuevas artes o sistemas esta creando una nueva "filosofía" basada mas en la captación a todo coste que en el bien o realización personal del alumnado, el cual, si no lo ha sido siempre, es más visto como un cliente y un beneficio mensual que como una persona que acude a otra para aprender a superarse. 
Si bien es cierto que el profesor debe poseer una base ética lo suficientemente madura como para buscar que el alumno se desarrolle como individuo, también es cierto que no toda la culpa recae en él. Es el alumno en última instancia quien debe aprender a elegir, si ser quien es o tan solo la sombra de otro, cargando con ello con la responsabilidad de seguir siendo un eslabón en una cadena donde lo importante tan solo son los beneficios económicos.  Es en el alumno donde el problema de la ignorancia recae con más fuerza,  es por ello por lo que tiene tanta importancia el hecho de la formación personal fuera de las clases, donde el alumno pueda ver otros puntos de vista, compartir sus experiencias y contrastarlas con las de otros, ver el bosque que se oculta tras ese pequeño árbol donde ha buscado cobijo, y sobre todo no dejar nunca de cuestionar lo aprendido y de buscar su único, exclusivo y particular camino. 



martes, 7 de agosto de 2012

Estudio del golpe de puño.


El golpe de puño cerrado es el arma más antigua existente, ya lo descubrieron los primeros homínidos,  no por su antigüedad debe estar exenta de un estudio metódico si queremos conocer en profundidad ya no solo el funcionamiento de dicho golpe, sino las diferentes ejecuciones que se pueden llevar a cabo con él.  Aunque es un golpe que se aprende de forma innata,  su mala ejecución técnica puede provocar diferentes tipos de lesiones, es necesario por lo tanto aprender a cerrar la mano correctamente como primer paso para evitar daños en los dedos y en la muñeca.

Dedos

El puño debe cerrarse en orden desde el dedo meñique hasta el índice cerrando bien los dedos, hay que tener especial cuidado con las uñas, las cuales si son demasiado largas podrían provocar daños en la palma al cerrarse.  El dedo índice queda resguardado por el pulgar cuando se pliega fortaleciendo la unión sobre él, y éste (el pulgar) nunca debe sobrepasar el dedo  corazón ni salir fuera de los nudillos medios. De esta forma conseguimos fortalecer el puño creando una figura compacta con todos los dedos y creando un “bloque” sin fisuras.  Al cerrar el puño de ésta forma evitamos minimizar las posibles lesiones en los dedos a la hora de golpear,  ya que una mala posición de los dedos a la hora de realizar un golpe de puño puede llevarlos desde diferentes esguinces a la posible rotura de alguno de ellos. 

Muñeca

El segundo punto igual de importante que el primero se basa en la correcta alineación del puño con nuestra muñeca,  extendiendo el bloque de los dedos y la palma y haciéndolos uno con la muñeca, de forma que ésta no sufra debido al impacto del puño y que no haya riesgo de torcedura de ella con las posibles lesiones que podría producir este hecho.
La muñeca debe de estar “fija” al puño, creando una línea recta entre el centro de ésta y el dedo anular, de forma que cuando se realice un golpe de puño, al recibir el impacto, la fuerza recorra esa línea recta sin que exista riesgo de lesión por torsión, que dependiendo de la fuerza del golpe puede provocar incluso la rotura de la muñeca. 
La incorrecta posición de dedos y muñeca a la hora de realizar un golpe de puño y el desconocimiento de las posibles lesiones que se pueden dar por no prestar atención a una técnica tan básica es responsable de una gran cantidad de lesiones en los nuevos alumnos, es responsabilidad del profesor el hacer comprender al alumno la importancia de la forma correcta de cerrar el puño y las posibles lesiones que puede acarrearles restarle importancia a ello.

Aunque hay multitud de formas de utilizar el puño (según el arte o sistema que entrenemos), lo cierto es que todos se basan en la misma mecánica corporal, el correcto cierre de éste y su alineación con la muñeca.

Golpes de Puño

Aunque existen multitud de golpes realizados con la mano, vamos a tratar en este artículo las ejecuciones de golpes que se realizan con el puño cerrado sin modificar la posición de ningún dedo, es decir, utilizando el “bloque” del que hemos estado hablando.

El Golpe de martillo o descendente se realiza utilizando la base del puño (o canto de la mano cerrada), igual de importante la posición de dedos y muñeca para evitar lesiones, posiblemente y a nivel antropológico el primer golpe que nuestra especie aprendió a dar, de la misma forma es común ver en los niños pequeños la realización de este golpe de forma innata, quizás porque al ser realizado con la zona del canto de la mano donde más masa muscular hay, el daño es mínimo y se puede golpear más fuertemente. 



El golpe de puño horizontal, o golpe de nudillos medios.-  Es el golpe de puño más característico y quizás el más utilizado en A.M. y A.M.M.  Muy utilizado en Karate y en Boxeo (salvando las distancias de sus diferentes ejecuciones técnicas)  y se basa en golpear con el puño en posición horizontal (desde diferentes ángulos). Podemos ver la correcta alineación de muñeca y de dedos colocando una superficie plana frente a nuestros nudillos y apoyándola en ellos, el nudillo del dedo corazón es el primero en tomar contacto y le sigue el nudillo del dedo índice, en éste golpe pueden sufrir daño los dedos si éstos sobresalen a los nudillo en el impacto, la alineación correcta de la muñeca es igual de importante.


El Golpe de puño vertical, o golpe con tres nudillos.- Es uno de los golpes más utilizados en distancias cortas,  conocido también como puño de Wing Chun y utilizado para las demostraciones del golpe de media pulgada, se realiza golpeando con tres nudillos (corazón, anular y meñique) en posición vertical.



Puño de revés.- Es el golpe realizado con efecto látigo de dentro hacia fuera golpeado con la parte superior de los nudillos.
Golpe de martillo inverso.- Golpe realizado con la parte superior del puño,  igual que el golpe martillo pero impactando con el otro lado del puño (nudillo del pulgar).


Es especialmente importante el enseñar adecuadamente al alumno a cerrar correctamente el puño para golpear con él,  ya que durante los primeros días de aprendizaje, cuando toma contacto con esta nueva “arma” y experimenta con ella; ya sea con el compañero a nivel técnico o con el saco para experimentar la potencia de dicho golpe, le puede provocar diferentes lesiones. Se hace indispensable para el instructor darle más importancia a este punto que a cualquier ejecución o combinación  técnica. Una vez que el alumno va tomando conciencia de la forma correcta de cerrar el puño puede ir golpeando suavemente el saco (o makiwara)  para ir descubriendo si  está realizando bien el cierre de éste.


Aunque este punto pueda parecer muy básico, es un punto muy importante, ya que es en estas primeras fases cuando más lesiones se producen en el alumnado, ya sea por la impaciencia de éste o por la falta de atención a nivel individual del profesorado.  Dar un puñetazo puede parecer fácil, darlo correctamente requiere de ciertos conocimientos básicos sobre anatomía y física en los golpes. El alumno debe familiarizarse no solo con la técnica sino con todo lo que hace posible ésta, es decir; el concepto o idea tras ella y sus diferentes matices, el crecimiento técnico debe ser acompañado por un crecimiento intelectual,  realizar un movimiento debe partir de la comprensión de éste.



No entra en este artículo las diferentes formas de endurecer el puño que veremos en otros estudios, así que, practiques lo que practiques, recuerda siempre que el golpe de puño se ha de entrenar correctamente o podría terminar siendo un arma de “doble filo”.


martes, 31 de julio de 2012

Diversificación y artes marciales.


Otra de nuestras bases a la hora de enfocar el aprendizaje es la diversificación de éste, partiendo del principio de que si cada persona es diferente, también les motivan enfoques y metodologías diferentes. 
En la actual metodología de artes marciales, quizás se haga demasiado hincapié en la faceta marcial, aunque si bien es cierto que para aprender a nadar uno tiene que meterse en agua, también es cierto que no todas las personas nadan por el mismo fin.  ¿Qué ocurre si el estudiante no da el “perfil” necesario para el sistema? ¿Si es demasiado mayor, demasiado joven, demasiado pacífico o demasiado agresivo, si es demasiado flaco o demasiado gordo, que ocurre si nuestra actividad se basa en el contacto y el alumno es reticente a él, o todo lo contrario? O algo tan común como es la condición física, ¿todo el alumnado busca mejorar su condición física o hay algún sector que solo busca el aprendizaje técnico? ¿Se debe estar fibrado o musculado para la práctica de artes marciales o sistemas de combate como parece que nos quieren vender los medios, el cine o los actuales sistemas? A veces parece que las artes marciales están elaboradas actualmente pensando en el entreno sistemático 8 horas al día entre gimnasio, suplementación, pesas y nutrición deportiva, ¿pero todo el mundo tiene tiempo, medios, dinero  o genética para esto?
¿Qué pasa con el alumno normal, ese estándar medio que parece estar condenado a la desaparición si no puede amoldarse a las exigencias de un entrenamiento sistemático y basado en la superación constante?
Cuando hablamos de A.M. y diversos sistemas de combate parece que estamos hablando de algo muy particular y subjetivo, pero no es así, estas metodologías no dejan de ser métodos de  “enseñanza-aprendizaje” como cualquier otra actividad. Por lo que se hace necesario evaluar la capacidad de nuestro método de enseñanza no en base a los “aprobados” sino a los “suspensos”.
Se hace imprescindible quizás en los tiempos que  vivimos,  dejar de lado el “maestro” y empezar a desarrollar al profesor, dejar de lado la “vieja escuela” por una más moderna y eficaz donde el alumno no sea una copia que debemos imprimir, sino una persona que debemos formar, no solo física o “espiritualmente” sino intelectualmente.  Por lo que debe haber un interés y una humildad de parte de cualquier instructor por evolucionar en sus métodos de enseñanza y en acrecentar su valor, no como luchador sino como persona.
El fracaso del estudiante, el abandono de las clases o del sistema, no es por razones tan equivocadas como “este alumno no vale para esto” sino por un “no valemos como profesores”, quizás en parte porque, al contrario que en otros tipos de enseñanza, no hemos recibido una formación para ello y solo tenemos un modelo directo que seguir(nuestro propio maestro), aunque exista formación y autoformación  a la que podamos acudir para mejorar como profesores, creemos a veces que “nos basta con lo aprendido” o que vamos a ser infieles a nuestro sistema si enseñamos de otra forma, pero si nos paráramos a meditar objetivamente sobre este tema, dejando el ego a un lado, veríamos que no es así. Que fallamos en lo mismo que tendemos a censurar en el alumnado que no puede seguir nuestro particular método de “esto es así, porque a mí me funciona”, la capacidad de crecer fuera de un sistema cerrado. Pero no nos engañemos, demasiados sistemas “abiertos” terminan siendo igualmente sistemas cerrados.
Desde hace años la nueva aparición de sistemas ha parecido traer algo de esperanza al terreno  didáctica y artes marciales, aunque desgraciadamente no ha sido así, quizás por el especial hincapié en seguir un modelo establecido de enseñanza ya hace mucho obsoleto, el de aprendiz y gran maestro, en vez de intentar beber directamente de cualquier programa moderno de psicología y enseñanza, donde descubrimos que no todos los alumnos son iguales y que el método tradicional no sirve sin una adecuada programación didáctica y una capacidad en el profesorado de poder realizar modificaciones curriculares, de diversificar métodos y sobre todo de transformar lo monótono en algo nuevo y atractivo hacia el alumno que tenga cualquier problema de aprendizaje. ¿O acaso creemos que estamos tan lejos de un profesor de instituto? Ambos enseñamos, ambos tenemos alumnos y en ambos casos ambos tenemos una responsabilidad tanto con los alumnos como con la sociedad.  
Es imprescindible llegado a este punto que cualquier persona vinculada a la enseñanza de artes marciales haga un examen de conciencia sobre la posibilidad de mejorar la forma en que enseña y el por qué enseña.  Toma especial relevancia en este caso la vocación, la cual distingue a un buen profesor en cualquier materia,  estando el bienestar del alumno por encima del propio sistema, ego o ganancia económica.
Quizás parte del fracaso de las artes marciales clásicas y el incremento de sistemas modernos se deba justo a eso y no tenga nada que ver  con la eficacia en combate, ya que esta no sirve de nada si no somos capaces de hacer comprender al alumno los movimientos y el porqué de estos, además de contar con las suficientes herramientas educativas para ser capaces de adaptar “el movimiento que funciona en nosotros” a otras personas en las que “no funcione”, sin conseguir con ello que tantos alumnos abandonen la práctica.
Para este fin no hay más secreto que el de formarse adecuadamente, investigar y sobre todo crecer, ya no solo en el conocimiento de las artes marciales y sistemas en general sino en la labor de profesor o de persona que “enseña” que debe ser mucho más compleja que conseguir que el alumno realice cualquier movimiento, además de eso, se debe conseguir que lo comprenda, labor esta mucho más complicada. De igual forma siempre habrá dos tipos de alumnos, los que aprendan y los que memoricen. Está dentro de la ética de cada profesor, instructor o gran maestro  los alumnos que deseen formar.