lunes, 8 de octubre de 2012

El Síndrome Lenguaje-Pensamiento (Henry Plée)

Como ya comenté en un artículo anterior hemos procedido a la traducción de Las 8 Trampas de la Ilusión del famoso filósofo y artista marcial francés Henry Plée por su alto valor didáctico en cualquier método de enseñanza, conocedores de que no existe traducción al castellano de esta serie de artículos (salvo tres de ellos publicados por la revista Cinturón Negro en España) , rogamos mantener los créditos de traducción si alguien hace acopio de los aquí expuestos en su propio blog, ya que ha partido de una idea iniciada por nosotros y de la ayuda desinteresada de nuestros traductores. Podéis acceder al segundo de ellos El Síndrome del Discípulo debajo de éste, esta serie de artículos no solo resulta de interés para los artistas marciales mas comprometidos con la enseñanza sino de igual forma pueden enriquecer a cualquier otro docente de diferentes materias, espero lo disfrutéis tanto como nosotros con la traducción y elaboración, un saludo.

1/ El síndrome lenguaje-pensamiento.


Para entender mejor éste artículo, es útil referirse a los números anteriores de la revista "International Budo" que explican el profundo significado del sufijo “do” acorde a las actuales revistas Bu-do. Para empezar, un síndrome está constituido por una serie de síntomas que devienen patológicos.


El “síndrome lenguaje-pensamiento” es  una trampa sutil, en la que muchos se dejan atrapar sin tan siquiera darse cuenta. Esta trampa no significa que se deba dejar de hablar o pensar. Simplemente advierte que un pensamiento claro nos causa un cierto deseo de hablar para la consolidación. Hay un efecto de retro-alimentación sobre la mente, provocando, de nuevo la palabra, etc., y esto es una mentira, una "identificación", una "ilusión" que puede devenir en una realidad para el buscador de la Verdad.

Como se ha señalado en los artículos sobre el significado del sufijo “do” en la revista Bu-do, uno de los objetivos es alcanzar el “silencio interior”, el dominio de la mente que abre grandes oportunidades para el hombre y no sólo en las artes marciales, sino también en la vida real. Los que aspiran a la iluminación, reflexionar sobre lo que bien podría significar la liberación, la observación de uno mismo, el trabajo de realización personal, la paz interior, etc. Es natural del Homo sapiens-sapiens el reflexionar y el pensar. Pero pensar y hablar, por desgracia, no da un mejor resultado así como el discurso sobre el amor no dará a luz a un niño.

El Trabajo (con una T) requiere que pongamos fin a todo diálogo interno, por lo menos cuando se desee. El objetivo es hacer esfuerzos para ser. No para persuadir y convencer sobre que se “es”. Pero, como estamos acostumbrados a incesante parloteo interno no nos sentimos cómodos con el silencio. Pero esta charla interna es inútil. En efecto, nuestro objetivo no es encontrar algo nuevo, en la medida en que se logra sacar lo que ya está establecido en nuestra subjetividad, para hacer el centro de gravedad de nuestras reflexiones distorsionadas. Esto es lo que es inútil.

La discusión interna no es suficiente para satisfacer nuestro ego, necesitamos hablar con alguien con el mismo mundo interior distorsionado. Tenemos que "comunicar" y hablar de algunas lecciones entusiastas, insignificantes, que iluminan aspectos particulares de algunas de las muchas preguntas, lo cual sólo puede revelar la verdad.  

Muchos de los "Cuentos de la Sabiduría", o alegorías, tratan de transmitir este importante mensaje, por ejemplo “El elefante en la noche” (donde unos ciegos palpan las diversas partes de un elefante, animal desconocido para ellos, por lo que llegan a conclusiones erróneas sobre lo que es un elefante), o las célebres alegorías que ilustran “La domesticación de la vaca” (japonés), “Caballo” (chino) o el de “Elefante” (indio y tibetano); El hecho de domesticar en diez etapas, donde el animal simboliza la limpieza o el blanqueo, paso a paso, hasta la “liberación”.

El concepto dojo, prohíbe toda charla en el dojo.

Advertir de todo esto debería ser innecesario, ya que dojo significa “lugar (jo) de elevada búsqueda (do)”, no se debería de tener la actitud que se suele tener en un  gimnasio, más bien como los “fieles” en su lugar espiritual, templo, iglesia, sinagoga, mezquita, etc. Sin embargo, para los practicantes occidentales, respetar el dojo se vuelve una etiqueta extremadamente importante. Desde un punto de vista puramente práctico, el silencio en el dojo es importante porque hablar durante las enseñanzas es una distracción, y por tanto, se producen accidentes y malentendidos y sobre todo porque anima solamente a estar interesado en lo puramente técnico (eficacia para la técnica), o en lo que es “espectacular” (que satisface el ego). Principalmente concierne a la naturaleza de un joven practicante, el hecho de estar interesado por la técnica y la eficiencia. Por lo general, las artes marciales tienen solamente este propósito. Pero al principio, poco a poco, el silencio puede llevar al practicante a darse cuenta de que está en el dojo y que siendo técnicamente iguales, el que tiene la mente más fuerte, gana; y como segundo argumento: que la mente es el secreto al éxito en la vida.

Pero la regla del silencio durante el entrenamiento es sólo la punta del iceberg. También evita “pensar”. Porque este “pensamiento” causa el síndrome lenguaje-pensamiento-lenguaje, y no es nuestro propia forma de “pensamiento” sino nuestras reflexiones condicionadas. Esto es debido a que su parloteo tiene su “pensamiento ordinario” y que es más importante centrarse en no pensar que en silenciar esa reflexión interna. Por sorprendente que pueda parecer, es común que se hable en el dojo, ya que así se es “agresivo”, sabemos que los demás también lo son... y todos deseamos desarmar la agresividad del otro, dando la impresión que somos superiores. Por lo tanto, conforme a lo exigido en un dojo: nunca se debe hablar en un entrenamiento, ya sea para corregir un error, avisar o pedir menos brutalidad.

En cuanto a la brutalidad en las artes marciales, los occidentales de paso por Japón se asombran en los entrenamientos cuando un compañero japonés, por lo general, comienza con el saludo: “despacio, por favor” e inmediatamente después llega sin misericordia. De hecho ese saludo no indica: “seré cuidadoso porque voy sobrado” (al estilo occidental), sino todo lo contrario: “voy a esforzarme al máximo para mostrar lo mejor de mí”. Eso es lo que realmente significa el “ouss” de origen militar y académico japonés (más exactamente “ouss” significa algo así como “voy a poner todo mi corazón, con toda mi energía, incluso si tengo que morir).

Además, el término "dojo" no prohibe hablar fuera del dojo, pero sugiere a aquellos que saben, leer entre líneas.  Dado que lo que se nos pide es hacer en un "lugar" (jo) el estudio del "camino" (do), debemos procurar evitar hacer lo mismo en la vida. Por eso, las charlas técnicas llevadas a cabo entre profesionales inexpertos sólo pueden atrapar o hacer perderse entre sí.  Por supuesto, los profesionales, a pesar de todo, hablan, incluso mucho.

Pensar en un problema es propio del humano. Pero el problema, como seres pensantes que somos es que pensamos en el pasado (sobre nostalgia o remordimiento) o en el futuro (deseos, pasiones o sueños) y rara vez en el presente. Este es el famoso "aquí y ahora" que hace sonreir a las mentes intolerantes. Generalmente, la necesidad de hablar para no decir nada valioso es una trampa. Ya que si no encontramos a nadie con quien hablar, una persona con la que comunicarse, somos nostros mismos que hablamos en voz alta. Este hábito de hablar de la "búsqueda de la verdad" (técnica o mental) se siente alentado por los que creen estar por encima de la vida, por los que tienden a asesorar o formar grupos. Tienen el objetivo de progresar ellos mismos y permitir que los estudiantes "espejo" (espejos de su propia tonteria) o conejillos de indias sean posibles. Ellos creen que pueden "llegar" y ayudar a otros, por eso hay muchos motivos para estar preocupados. En teoría de estos grupos se espera que sean útiles, que permitan reuniones, intercambio de observaciones, promoción de la objetividad, la sinceridad, etc. Sin embargo, es raro que tengan éxito, ya que, por un lado, los participantes quieren hablar para sentirse mejor con ellos mismos, y en segundo lugar, estos individuos (que en occidente se han convertido en "líderes") todavía tienen, de hecho, según su ser subjetivo, ese nivel exotérico. Es decir, un nivel técnico ordinario, popular. Cada uno enseña según una manera unilateral, fragmentos recogidos aquí y allá, aprendidos de otros senseis en el mismo estado subjetivo.

Por lo general, no sale nada bueno de estos grupos, ya que la mayor parte de sus "seguidores" o "estudiantes" no tienen ningún deseo de enfrentarse a sus propias debilidades. Por lo contrario, su mayor deseo es fortalecer su caparazón defensivo (bloquear su verdadero yo) y ponerse una máscara de "investigador" o de "budoka" (luchador, conocedor de las artes marciales). Están protegidos contra la posibilidad de una confrontación con un sistema de defensas, de su mundo interior distorsionado. Unas defensas que no tienen ninguna intención de sacrificar. Por eso, en esos "grupos de investigación", el "dojo" en lugar de hacer frente a sus propias debilidades provoca que la mayoría de los profesionales no suelan desarrollar su "auto-defensa interior", sino su propio ego. Por esa misma razón que un practicante de un arte marcial, suele quedarse habitualmente en un estadio de la técnica deportiva. Eso se debe a diversos pretextos (trabajo, familia, etc.). Cuando la vitalidad juvenil disminuye, se hace evidente que sólo la mente puede compensar la edad. Es en este momento cuando el cuestionarlo todo, se convierte en indispensable. Si no se satisface este cuestionamiento, que rara vez se hace, el hombre se sumerge un poco más en todas las tradiciones llamadas "sueños".

Es frecuente que los practicantes se quejen de que su sensei se limite puramente en la educación del deporte y no se ocupe de los aspectos mentales de las artes marciales. Es un mal menor. Transformar un "club de deporte marcial" en "grupo de búsqueda" (el verdadero significado de dojo) sería inútil si el líder del grupo se encuentra todavía en el nivel exotérico. Entre la ignorancia de un líder de grupo y el miedo experimentado por la mayoría de los miembros que lo forman a la idea de enfrentarse a los monstruos que habitan en su laberinto personal, no es de extrañar que estos grupos sean inútiles. Realmente son peores que inútiles. Son perjudiciales porque favorecen el síndrome lenguaje-pensamiento.

En el siguente número veremos la segunda trampa de la ilusión, el "síndrome del discípulo".

Pacificad el corazón, es un concepto muy fluido.

*Traducción del Francés al Castellano realizada por ; Isabel María Servera Crespí, profesora de Filosofía  y Teo Suau, Licenciado en Filosofía para el blog oficial del Programa SAM.

BUDO INTERNACIONAL N° 13 - 10/95

Puedes leer la segunda trampa ya publicada pinchando aquí.

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