martes, 2 de julio de 2013

Expresión corporal dentro del ámbito de las artes marciales.

Cuando en nuestras clases intentamos transmitir este concepto siempre es en referencia al conocimiento de la capacidad que tiene nuestro cuerpo para expresarse dentro de nuestra propia mecánica corporal, es decir; conocer tanto el funcionamiento como el potencial de movimiento que poseemos de forma innata, investigar  las posibilidades que éste nos brinda dentro del marco marcial así como potenciar nuestra movilidad y expresión corporal.  
Como podemos comprobar dentro de otros marcos de enseñanza, el movimiento siempre es interpretado de forma parcial (referencial) dentro de un esquema limitado; en el caso de ciertos deportes dentro del marco deportivo (lo que está permitido o reglado) o de otras artes marciales dentro del marco propio de cada una o de lo que intentan transmitir (eficacia, tradición, etc).

Al tratar la expresión corporal como concepto educativo y liberador (viendo todas las posibilidades del movimiento) el alumno queda en una situación de libertad absoluta a la hora de crear su propio lenguaje corporal sin restricciones impuestas, esto puede conseguirse viendo este apartado como lo que es, conocimiento sin etiquetar (dejando de lado valores subjetivos o referenciales como “este movimiento no es efectivo” o “ese movimiento no es parte de nuestro estilo”), es decir, la expresión corporal debe ser tratada siempre fuera del ámbito más serio (marcial) y tratarse de forma lúdica sin prejuicio alguno.
El conocimiento de las posibilidades de la propia mecánica corporal es la herramienta más útil para potenciar valores como la creatividad, la seguridad y la determinación. 
Dado la multitud de fuentes en las que inspirarse el alumno puede aprender o ampliar su conocimiento de expresividad con el teatro, la danza, la mímica, etc.
No se adquiere seguridad en un patrón ajeno, sino en nuestra propia y genuina mecánica corporal, así como en nuestro potencial creativo.

Ejercicios que den mayor importancia a la fluidez corporal como movimientos circulares que no rompan una dinámica constante, giros corporales, rodamientos, saltos, acrobacias (en la medida de las propias posibilidades físicas de cada uno), ejercicios destinados a desarrollar en el alumno un sentido espacial, de equilibrio, de trabajo con la inercia, etc, son fundamentales para dotarlos de un conocimiento más amplio sobre su propio potencial.  Además de sentar unas bases de conocimiento firme que les puede resultar de valor en otro tipo de actividades e incluso en su vida diaria.
Se trata con esto de dar a entender al alumno que no hay límites en la creación, que el movimiento es algo vivo, constante, como el combate, y que prima más en éste la capacidad creativa y de improvisación que la repetición de un patrón establecido. 

Cualquier actividad marcial puede mejorar su metodología educativa integrando actividades de expresión corporal en su propio programa y beneficiando enormemente no solo su propio estilo sino la parte más importante de éste, a sus alumnos. 

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