lunes, 23 de mayo de 2016

La Defensa Dialéctica.

Pocos sistemas de autodefensa enseñan a utilizar esta peculiar técnica de autodefensa, la capacidad de salir de situaciones violentas mediante el uso de la palabra calmada y firme, y que con un acertado uso puede ayudarnos a salir de multitud de situaciones que a priori pensamos que pueden acabar en una acción violenta. La utilización de la palabra como sistema de autodefensa, y no nos referimos a kiais de ningún tipo,  parte de nuestra capacidad dialéctica y de comunicación, donde es muy importante tener una mente despierta y una capacidad de vocabulario y de razonamiento  que muestre seguridad y  sea capaz de calmar al posible agresor.

Desgraciadamente esta herramienta es muchas veces anulada por nuestro ego o falso orgullo, donde se tiende a imponer la superioridad por medio de levantar el tono de voz, gritar o insultar, lo que produce que la situación se torne aun más violenta hasta el posible desencadenamiento físico.

Como ya hemos tratado en varios artículos, la importancia del aumento hormonal en este tipo de situaciones hace que cueste tener un control total sobre nosotros mismos, por lo que aquí trataremos varias pautas que nos pueden ayudar a mejorar nuestra capacidad defensiva en estas situaciones.
La importancia de la respiración parece ser un tópico al hablar de artes marciales, pero no por ello le resta importancia, saber respirar es esencial para calmar el aumento de adrenalina y apaciguar los nervios, una respiración profunda y pausada será la clave inicial en este tipo de situaciones donde todo comienza con un enfrentamiento verbal.

De igual forma, mientras hablamos también es de ayuda no enfocar la confrontación desde un plano personal, intentando ser objetivos y ver la confrontación como si no fuese con nosotros, a nivel mental esto evitará acrecentamientos de nuestro ego y evitaremos que la sensación de orgullo nos nuble la visión. siempre claro está que mantengamos una distancia de seguridad que posibilite el hecho de defendernos si el uso de la palabra y la razón no dan resultado.

No hay que olvidar que la mayoría de enfrentamientos físicos que empiezan por un enfrentamiento verbal (en principio no hay por ninguna parte deseo de llevarla al plano físico) es causa de "dos" es decir, al no partir de un deseo de violencia física por ninguno de los lados este llega por la incapacidad de frenar ciertos impulsos violentos, se cumple el dicho de dos no pueden si uno no quiere.
La capacidad de nuestro ingenio resulta muy importante, a veces no solo se puede salir de una situación de violencia verbal sin llegar al terreno físico, sino que además podemos salir vencedores de ésta, tan solo siguiendo las pautas anteriores y utilizando la lógica y la razón, no todos los enfrentamientos están destinados a terminar con violencia física, pero si es cierto que muchos llegan a esto por la incapacidad de saber movernos en ese terreno ya que casi ningún dojo o escuela nos prepara para ello convenientemente. Posiblemente porque resulta mucho más llamativo el golpear que el hablar.

Vivimos tiempos donde la violencia parece ser la panacea a todas las situaciones y no nos paramos a ver cuándo es realmente necesaria, olvidando muchas situaciones que no requieren de nuestro talento marcial para salir de ellas, sino de nuestra capacidad de ser seres racionales, olvidando inculcar en el alumnado este hecho y priorizando la parte física por encima del entrenamiento dialéctico donde parece ser solo basta con pequeños consejos poco funcionales y en su mayoría insuficientes.
Todos podemos tener un mal día, pero no por ello deberíamos de buscar desahogarnos con el primer desconocido con el que discutamos, llevemos o no la razón.
A veces para ganar una pelea debemos empezar perdiéndola.

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