miércoles, 19 de septiembre de 2012

Escuchar al cuerpo, el principio de la autoexpresión.


Es normal cuando algún alumno viene a probar nuestro programa verlo algo perdido los primeros minutos, cuando empieza a ver que lo que hacemos “va de otra cosa” a lo que en principio imaginaba,  a los pocos minutos comprende que los entrenamientos se alejan bastante de lo que uno tiene entendido como artes marciales; no hay depuración técnica nada más empezar, ni posturas típicas, tampoco se nos coloca en fila a realizar los movimientos básicos una y otra vez,  tampoco hay nomenclaturas ni  palabras de otros idiomas, ni se hace hincapié en la faceta combativa…  lo único que me repiten es que procure ser yo mismo, que no piense si está bien o mal el ejercicio solo que me divierta realizándolo y que procure sobre todo “escuchar a mi cuerpo”.
Pero…¿qué es eso de escuchar  al cuerpo?
Si estudiamos en profundidad las artes marciales o los diversos sistemas que existen con relación a ellas descubrimos que hay multitud de formas de moverse, de diferentes guardias, incluso de posturas corporales a la hora de realizar determinados movimientos. Si vamos más allá e investigamos la creación de todos estos sistemas vemos que nacen de una persona que en un momento dado y tras sus propias experiencias crea un estilo, arte o sistema, basando su conocimiento en aquello que le ha venido bien, tras pasar por una larga investigación han adaptado lo que conocían a su propio cuerpo y lo han extrapolado al resto de la humanidad, creando con ello una escuela de aprendizaje.
Escuchar al cuerpo es convertir al alumno durante su aprendizaje en un maestro libre de prejuicios y capaz de investigar, adaptar y aprovechar no solo lo que pueda aprender siguiendo el programa, sino todo aquello que pueda ser aprendido, ya sea con otros estilos o sistemas, con otras personas, de forma autodidacta o de cualquier faceta de su vida que no tenga nada que ver con la practica marcial. Se enseña a valorar el conocimiento como herramienta indiscutible de la realización personal.  Si aprendemos a oír el mundo posiblemente aprenderemos más que si solo nos centramos en hablarle a una pared.


El alumno aprende a escuchar su cuerpo partiendo de ideas sencillas y claras, a evaluar cómo responde instintivamente y como poder depurar ese instinto, a trabajar utilizando como base su cuerpo y las respuestas que da éste a situaciones cotidianas, luego, cuando empieza a tener claro esto, comenzará a ver las técnicas y sabrá evaluar cuales les son válidas y cuáles no, y con ello aprenderá a adaptar y a aprovechar otros conocimientos ajenos a él.
En nuestras clases procuramos que el alumno comprenda que nuestro programa no trata de enseñar técnicas, sino de enseñar a aprender.  A descubrir su potencial partiendo de sí mismo, de sus particularidades y de sus propios puntos fuertes o debilidades,  a descubrir cuáles son sus propias respuestas, que pese a formar parte de él desde que nació nunca se ha parado a escucharlas, a desprenderse de falsas premisas y ver las cosas desde su propio punto de vista, que posiblemente sea muy diferente al de sus otros compañeros.  Que valore el conocimiento siempre sin prejuicios pero que nunca haga de él un dogma. En definitiva, procuramos que el alumno que llega y que entrena con nosotros se autorealice como persona,  no solo como luchador o artista marcial, y descubra poco a poco que el único maestro que hay realmente en nuestro programa es él mismo. 

martes, 11 de septiembre de 2012

Criterios de enseñanza; defensa personal y artes marciales en discapacitados.



Lo primero que uno se pregunta ante el título de este post es ¿es posible realizar una actividad marcial con alguna discapacidad? No solo sí se puede, sino que resultaría realmente beneficioso que las personas con alguna discapacidad realizaran algún tipo de actividad de esta índole que les sirviese para mejorar o superarse física y mentalmente, siempre que las clases a las que acudan sigan algunos criterio básicos para que les fuesen provechosas.

En líneas generales cada discapacidad (como cada persona) es diferente y necesita por lo tanto lo que denominamos una adaptación curricular (es decir adaptar según la necesidad personal del individuo el currículo o programa).

Por lo que antes tenemos que hablar de dicho currículo que consiste en el conjunto de objetivos, contenidos, criterios metodológicos y técnicas de evaluación que orientan la actividad del sistema u arte marcial que se vaya a practicar. 

Es decir, el programa de enseñanza en si mismo debe cumplir con ciertas pautas de adaptabilidad y de posibles modificaciones,  para cumplir con el objetivo principal de cualquier método de enseñanza; la formación del alumno en su conjunto.  Cuando hablamos de este caso el sistema u arte no puede ser cerrado ni seguir un método clásico o tradicional de enseñanza grupal, debe ser por lo tanto un sistema abierto capaz de modificarse a sí mismo continuamente, no se trata de “reciclar” la programación, sino de cambiarla completamente si esto fuese necesario según las necesidades no solo del alumno sino del medio que le rodea (cada programa tiene que tener en cuenta la discapacidad en concreto del alumno).

Si es inviable el caso de dar clases de forma particular y no se dispone de un profesorado (o alumno aventajado) que realice las labores de apoyo entonces la clase debe ser impartida partiendo de la estrategia de agrupamiento; agrupar personas con la misma discapacidad en pequeños grupos (mientras menos personas mejor) donde el profesor pueda realizar una labor mucho más específica atendiendo personalmente a cada individuo. Debemos recordar que si una clase normal dura una hora, el atender individualmente hará del tiempo de clase un hándicap a tener en cuenta, por lo que el tiempo de duración de las clases deberá tener en cuenta este punto.

Si tenemos 20 alumnos y 7 de ellos necesitan una atención personalizada, este grupo inevitablemente ralentizará las clases normales, pudiendo pasar la clase sin que los 13 restantes hayan aprendido nada nuevo o la calidad de lo aprendido sea insuficiente para su desarrollo, de la misma forma si esos 7 no tienen una atención personalizada la clase les habrá resultado inútil. La integración solo es factible cuando hablamos de uno o dos individuos por clase y siempre dependiendo del tipo de discapacidad, recordemos que en nuestro caso estamos hablando de clases de defensa personal o artes marciales, siendo el tiempo de clase bastante limitado en casi todos los casos.

Ahora bien, resulta evidente que el tipo de discapacidad es fundamental en la elaboración de un programa o currículo; ya que no supone la misma metodología de enseñanza la que podamos impartir en un grupo de personas con alguna discapacidad física, mental o sensorial. Por lo que se hace necesario una adaptación curricular por grupos y no resultará beneficioso para ninguna de las partes (profesorado y alumnado) el realizar una clase grupal con diferentes criterios de enseñanza; es decir no podemos crear grupos donde se mezclen diversas discapacidades ya que cada una debe ser tratada (con su pertinente adaptación) de forma diferente, el hacerlo así nos crearía un conflicto con el tiempo del que se dispondría para dar una clase y que el alumnado pudiese absorber correctamente la enseñanza tanto técnica como conceptual.

La forma de trabajo de una discapacidad motora, sensorial o mental difieren tanto que no se podría realizar una clase correctamente con todos los supuestos, es más, cada tipo de  adaptación debe de tener en cuenta multitud de factores.

Aquí se podría dar en algún caso un conflicto económico dado que resulta más rentable las clases grupales y la enseñanza generalizada que los pequeños grupos, de nuevo depende del profesorado o del centro y sobre todo del alumno, el que la enseñanza sea, ya no solo de calidad, sino consistente a la hora de absorberla.

Un buen profesor debe ser capaz de una buena enseñanza, no solo de transmitir lo que ha aprendido sino de evaluar sus propios conocimientos y llegado el caso de seguir una formación más allá del camino marcial y al menos poseer una pequeña base en diferentes campos relacionados con una labor docente. 

En ningún caso estamos hablando de que fuese imprescindible que un profesor de artes marciales tuviera una formación docente reglada, tan solo intentamos mostrar los beneficios de este hecho, así mismo, para este campo en concreto (el marcial) existen multitud de caminos y vías para formarnos fuera del aspecto marcial y entrando en el docente; desde cursos a la autoformación o al asesoramiento de profesionales en este campo.

Es por este motivo el especial hincapié que intentamos darle al aspecto más intelectual de cualquier sistema; desde el psicológico hasta el meramente cultural.  Porque tanto el alumno como el profesor de artes marciales no solo deberían de crecer como luchadores sino sobre todo, como personas.

Así logramos establecer unos criterios mínimos para la enseñanza de este tipo de actividades en personas con discapacidades (siendo la formación de grupos para clases un factor dominante), siendo el alumno siempre el que debe evaluar si las clases que va a recibir tienen o no la calidad que busca y si en último caso, la permanencia en ellas le va a beneficiar o a ayudar a mejorar tanto en el campo físico como personal.

En otros artículos iremos ampliando esta sección y hablaremos sobre diversas metodologías de enseñanza funcionales para grupos según discapacidad; ejercicios, técnicas, elaboraciones de programas y apoyos enfocados en dichas discapacidades.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Ultimas noticias sobre entrenamientos en El Puerto de Santa María.

En estos meses hemos estado enviando email informativos sobre nuestra actividad a diversos centros de El Puerto de Santa María y entregado en mano proyectos y proposiciones de clases, cursos y talleres (proponiendo clases de iniciación o cursillo gratuitos), pero pasado un tiempo no estamos teniendo respuesta de ningún gimnasio, sala u organismo interesado, por lo que de momento seguimos entrenando de forma personal y buscando mas personas interesadas en un enfoque diferente sobre los entrenamientos marciales y la práctica deportiva y lúdica de éstas.
Tenemos claro que los comienzos son difíciles y que es una ardua tarea el dar a conocer una nueva actividad, sobre todo si dicha actividad es innovadora en cuanto a su metodología y práctica (sobre todo si es autóctona), de la misma forma somos conscientes que pese a ser de las pocas actividades que promueven activamente la práctica de otras similares, se nos puede ver como competidoras, por lo que desde aquí reiteramos uno de nuestros principios esenciales y es el promover todas las prácticas marciales y el servir como complemento o ayuda a éstas, nunca como competidoras. No somos una organización, por lo que no se nos debe ver como competidoras económicas tampoco.
He querido realizar este post por las personas que nos escriben preguntándonos en que local o gimnasio impartimos clases para que comprendan que no es por falta de dedicación o interés de nuestra parte, tan solo por no haber encontrado aun ningún gimnasio o local interesado en impartir nuestra propuesta o recibir mas información sobre ella, por lo que animamos a todas aquellas personas que puedan estar interesadas en "probar" a que se pongan en contacto para algún entrenamiento al aire libre o particular, recordándoles que impartimos clases de forma personal e individual ajustándonos a sus horarios.
De la misma forma si como gimnasio, local o asociación estas interesado en conocernos y se nos ha pasado el enviarte información, no dudes en contactar.
Si eres adulto y tus horarios de trabajo son irregulares y quieres entrenar, si buscas una actividad diferente relacionada con las artes marciales y aun no has encontrado una que te motive o si sencillamente quieres probar algo diferente donde mejorar algo más que físicamente, ponte en contacto con nosotros, prueba una clase, pregunta lo que quieras, tómate un café con nosotros y descubre de primera mano el por qué somos diferentes.